La inteligencia artificial no consiste sólo en producir máquinas más inteligentes. Consiste en construir un mundo más verde.

La Inteligencia Artificial puede, de hecho, ayudar a reducir el consumo de energía. Y lo hace de formas sorprendentes.

Los propios sistemas de IA consumen energía, por supuesto, pero la gran novedad es cómo la IA y la informática automatizada están ayudando a otros sistemas a ahorrar energía. Por ejemplo, los centros de datos.

Los centros de datos son la columna vertebral de los sistemas de IA, ya que en ellos se alojan los potentes equipos que procesan los datos necesarios para que la IA funcione en servicios como los chatbots, las búsquedas asistidas por IA y la generación de contenidos. A nivel mundial, los centros de datos representan alrededor del 2% del consumo total de energía, y los centros dedicados específicamente a cuestiones de IA representan sólo una pequeña fracción de esa cifra.

La IA no solo ahorra energía, sino que ayuda a combatir el cambio climático.

La IA y los sistemas informáticos más avanzados están cambiando las reglas del juego en lo que respecta a la modelización y simulación meteorológica y climática», afirma Parker.

Por ejemplo, los pronósticos meteorológicos realizados con ayuda de la IA son cada vez más precisos, lo que permite a industrias y gobiernos prepararse para fenómenos relacionados con el clima, como huracanes o inundaciones, explica Parker.

Cuanto mejor podamos predecir estos fenómenos, mejor podremos prepararnos para ellos, lo que significa menos recursos desperdiciados y menos daños causados».

Otro aspecto clave es el auge de los gemelos digitales, modelos virtuales de entornos físicos.

Estas simulaciones asistidas por IA permiten a las empresas optimizar el consumo de energía en tiempo real, sin tener que realizar costosos cambios en el mundo físico.

Esto puede parecer poco, pero si se extiende a otros sectores, el impacto es enorme.

La IA también está desempeñando un papel crucial en el desarrollo de nuevos materiales para tecnologías relacionadas con las energías renovables, como los paneles solares y los vehículos eléctricos, ayudando a acelerar la transición a energías no contaminantes.

¿Puede la IA hacer más sostenibles los centros de datos?

La IA necesita centros de datos para funcionar y, a medida que crece, también lo hace la demanda de potencia de procesamiento. Pero los centros de datos no tienen por qué ser devoradores de energía. De hecho, pueden formar parte de la solución sostenible.

Una innovación importante es la refrigeración líquida directa en el chip. Esta tecnología permite a los centros de datos refrigerar sus sistemas de forma mucho más eficiente que los métodos tradicionales de aire acondicionado, que suelen consumir mucha energía.

A medida que aumente la implantación de sistemas de inteligencia artificial, el futuro de los centros de datos dependerá de que se diseñen desde cero para lograr una mayor eficiencia energética.

Eso significa integrar energías renovables, utilizar soluciones de almacenamiento de energía y seguir innovando en tecnologías de refrigeración.

El objetivo es crear centros de datos ecológicos que puedan satisfacer la creciente demanda mundial de potencia de cálculo sin aumentar su huella de carbono.

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