El calentamiento global favore la invasión de plantas exoticas en La Antártica

Especie que crece normalmente en las plazas de Chile está en la Antártica. Estudio demuestra que puede competir exitosamente frente especies nativas si el cambio climático le da una mano. Poco a poco se va abriendo paso entre las plantas nativas existentes en el Continente Blanco, y si continúa por esta vía, pasará a transformarse de exótica a invasora, quitándole terreno a las plantas originarias como los clavelitos o el pasto antártico.

Se trata de la Poa annua, especie de planta que crece comúnmente en Chile, y que ha llegado a la Antártica como especie exótica. Lo interesante es que si la tendencia del cambio climático polar aumenta, se podrían dar las condiciones para que esta planta pase de ser exótica a invasora y le quite territorios a plantas nativas.

Antártica. El Continente Blanco, se sabe, posee un ecosistema único y frágil, con condiciones ambientales que ponen a prueba constantemente a los seres vivos, sometiéndolos a múltiples condiciones de estrés por frío, sequedad, oscuridad, radiación UV, etc.

Los primeros factores limitantes para el establecimiento de una planta en la Antártica no son las bajas temperaturas ni la alta radiación, sino la poca disponibilidad hídrica y los bajos niveles de nutrientes. Además es un continente aislado, con una baja probabilidad de llegada de propágulos (modalidad de reproducción asexual en vegetales), pero el aumento de la actividad turística y el aumento en la temperatura y las precipitaciones en la región de la península Antártica, están facilitando el arribo y supervivencia de especies exóticas en el Continente Blanco.

Se trata de, al menos, cuatro especies exóticas detectadas en las islas Shetland del Sur, por el Dr. Molina-Montenegro gracias a investigaciones en terreno desarrolladas como parte de su proyecto “Plasticidad fenotípica en Colobanthus quitensis ante un escenario complejo de cambio global”, financiando por el Instituto Antártico Chileno (INACH). Una de estas especies exóticas es Poa annua. “Es una especie cosmopolita, se sospecha que fue ingresada a la Antártica por los polacos hace más de veinte años; tiene la capacidad de resistir distintos climas, de producir semillas viables en las condiciones de la Antártica, semillas que pueden ser dispersadas por el viento y así abarcar un área bastante considerable. Gracias a una simulación computacional mediante modelos de autómatas celulares realizada en colaboración con investigadores del Instituto de Filosofía y Ciencias de la Complejidad (IFICC), Molina-Montenegro cree que esta especie puede pasar de exótica a invasora, si se cumple el escenario de calentamiento global.

Lo primero que analizó Molina-Montenegro fue el modo de ingreso de estas especies a la Antártica. La respuesta estuvo en la correlación de los tracks de navegación de los buques de turismo (incluyendo sus puertos de origen, donde podrían haber recogido las semillas) y los lugares donde han sido halladas estas especies exóticas. También existe coincidencia con el momento y rango de tiempo de apertura de las bases antárticas. Según Molina-Montenegro, “es muy probable que esta planta haya llegado a través de los buques que pasan antes por Punta Arenas o Ushuaia y eso hace que la competencia con las plantas nativas sea mayor, ya que están preacondicionadas a un ambiente frío”.

En la simulación computacional mediante los autómatas celulares se comparó el desempeño de Poa annua frente a dos especies nativas: Colobanthus quitensis (clavelito antártico) y Deschampsia antarctica (pasto antártico). Los resultados fueron sorprendentes. En condiciones similares a las actuales, las dos especies nativas juntas logran detener el crecimiento de Poa. Sin embargo, si se avanza a un escenario de calentamiento global, donde la disponibilidad hídrica sería mayor, Poa logra invadir completamente el territorio antártico a pesar de la presencia de las especies nativas.

“Las condiciones actuales si bien permiten que haya un efecto competitivo entre las especies nativas y exóticas, éste no sería tan dramático, pero ante un escenario de cambio climático sí sería negativo, porque estas especies tendría la capacidad de volverse invasoras y llegar incluso a desplazar a las especies nativas”, explica Molina-Montenegro.









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