
Es una alternativa ecológica para realizar trayectos urbanos cortos, trasladarse al trabajo o hacer trámites. Estéticamente, la bicicleta eléctrica presenta el mismo aspecto que una tradicional, la única diferencia está en un pequeño motor que se alimenta de baterías.
Su uso es muy sencillo. Se puede impulsar a través de un acelerador (similar a una moto) o mediante el sistema de pedaleo asistido, que enciende el motor en forma automática a determinada velocidad de pedaleo.
La velocidad máxima es de 25 a 35 kilómetros por hora, según el modelo y la marca elegida. Y con una carga completa se pueden recorrer, aproximadamente, 40 kilómetros. Pero esto no marca una limitación, ya que “también se puede utilizar pedaleando sin el motor o con la asistencia del mismo”.
El mantenimiento es muy sencillo, dado que después de dar un paseo se puede sacar la batería y cargarla cómodamente en cualquier enchufe, un proceso similar al que se realiza con el teléfono celular.
Sin duda, este medio de transporte urbano es ideal para realizar ejercicio físico, pero atenúa el esfuerzo y el cansancio excesivo, ya que el motor permite afrontar con comodidad recorridos exigentes o con pendientes, sin necesidad de ningún entrenamiento. Además, las distintas firmas que comercializan bicicletas eléctricas destacan que su uso es muy económico: 1 kilovatio o $ 0,30 cada 100 kilómetros.
Las automotrices también se suman a esta movida. Peugeot, Lexus, Porsche, Smart, Ford, Opel, Audi y Volkswagen cuentan con modelos o proyectos propios.
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