
Un accidente en su bicicleta lo sacó de la inercia de su vida y lo obligó a tener reposo por varios días. Juan Carlos Fuentes Guiot, acostumbrado a realizar deportes extremos, viajar y permanecer siempre activo, comenzó a sufrir los efectos del «tiempo de ocio».
Una tarde recogió unas semillas del jardín de su casa y comenzó a tallarlas, a pegarlas entre sí, a unirlas unas con otras a través de alambres e hilos de tela, hasta que le dio forma a un pajarito.
Se trata de un monito construido con semillas y tallos de flores silvestres, que unido a través de un entretejido de alambres y con la destreza del titiritero puede cobrar vida: mueve la cabeza, abre y cierra los ojos, y hasta puede chasquear los dientes.
Juan Carlos Fuentes Guiot lleva cuatro años realizando este tipo de artesanías y durante este tiempo ha elaborado más de 50 modelos diferentes, con un periodo de elaboración de un mes a mes y medio por figura.
Afirma que el mejor momento para trabajar es por las mañanas y las tardes son ideales para pasearse debajo de los árboles y recolectar las semillas. Pero reconoce que lo más difícil del trabajo no es el tallado de las semillas o las maderas y raíces que utiliza, sino establecer el mecanismo por el cual se logrará el movimiento de sus diseños.
Fuentes Guiot ha vencido las dificultades de trabajar con material reciclable y establecer mecanismos para dar movimiento a sus diseños, tan es así que ha realizado varias exposiciones en galerías de arte por su trabajo.



















