
Por: Andrea Perez. En una ‘bomba de tiempo’ de tipo ecológico, se ha convertido el uso indiscriminado de las bolsas de plástico en las que entregan las compras la mayoría de los establecimientos comerciales.
Y es que la tasa de reciclaje de estas bolsas es mínima, están hechas de un material que no es biodegradable, y para su elaboración se emplean hidrocarburos no renovables procedentes del petróleo.
La vida útil de una bolsa de plástico es efímera. Cuando hacemos compras, muchas veces las utilizamos de nuevo para echar basura pero nuestras compras superan su uso y terminan siendo desechadas.
Diariamente se desechan millones de bolsas de plástico que terminan en los tiraderos municipales como basura, por lo que es necesario abatir su uso por medio de política pública e, inclusive, la prohibición de su uso.
A pesar de ser un desecho pequeño, ocupa un porcentaje importante en los tiraderos municipales y su impacto al medio ambiente es considerable.
Es necesario que se prohíba el uso de bolsas de plástico ya que se beneficia al ecosistema y se favorece el bolsillo del consumidor.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) estima que cada persona en el mundo utiliza seis bolsas de basura por semana.
En México, se estima que se utilizan 7.3 billones de bolsas de plástico al año mientras que en Estados Unidos se desechan 1 billón anualmente.
Para elaborar las bolsas de basura es necesario extraer petróleo; esta materia prima debe ser transformada por medio de procesos que requieren la quema de combustibles fósiles, mismos que despiden dióxido de carbono (CO2), principal contribuyente al calentamiento global.
Se estima que sólo el uno por ciento de las bolsas que se consumen se reciclan. Es decir, por cada 100 bolsas que se desechan sólo una es reutilizada.



















