
Te imaginas que pudieras construir tu casa pagando sólo la quinta parte de lo que suele costar una vivienda, empleando un material plenamente ecológico, y encontrar después de cada año una bajada en las facturas de aire acondicionado y calefacción? Estas cualidades milagrosas son las que ofrecen las balas de paja, un material ecológico, sumamente barato y de fácil manejo, que ha traído un chorro de aire fresco al mercado inmobiliario.
Los fardos, pacas o balas de paja pueden conseguirse fácilmente en las zonas donde se cultive cereal (avena, cebada, trigo) o arroz, lo cual casi equivale a decir en cualquier sitio, dada la adaptación de los cereales a muchos climas y altitudes. La construcción con balas de paja no requiere herramientas caras ni personal especializado, y por ello muchos propietarios abordan con éxito la construcción de su casa, a menudo con la solícita ayuda de los vecinos que escogieron antes esa opción.
La última revolución en el mundo inmobiliario se encuentra en un material tan sencillo, barato y ecológico como las balas de paja, esos montículos de desecho vegetal que se amontonan en los campos de cultivo. Por inverosímil que parezca, cada vez son más las personas que barajan la posibilidad de alejarse de la gran ciudad y construir con sus propias manos una de estas casas ecológicas. Lo único que se necesita es tiempo y ganas de trabajar. Ni siquiera son necesarios conocimientos en construcción y albañilería. Ya existen diversas asociaciones que organizan cursos para dar a conocer nociones básicas de construcción, como los que imparte periódicamente casasdepaja.org. En ese sitio de casasdepaja hay hasta los instructivos para preparar la mezcla y aplicarla en la fabricación de estas casa ecológicas.
El concepto de bioarquitectura es muy amplio y puede incluir cuestiones como la instalación de paneles solares y la recogida de aguas pluviales, la ventilación, la orientación de las ventanas y el aislamiento térmico. La construcción puede resultar más cara, pero sus defensores consideran que se compensa con el ahorro que se acumulará con el paso de los años. Es más, quienes defienden el uso de piedra, adobe o madera no lo hacen simplemente como una opción ecológica, «sino también por sus propiedades térmicas y saludables.
Las balas de paja que se emplean para levantar paredes son la mismas que se observan en el campo tras ser prensadas por una cosechadora, aunque también las hay certificadas para la construcción, mientras que el revoco o revestimiento que se coloca en las paredes exteriores puede ser de cal o arena.
En Inglaterra hay casas construidas hace cinco siglos con una mezcla de arena, paja y arcilla, que hoy día siguen habitadas.



















