Comer menos demora el envejecimiento y extiende la esperanza de vida

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Las restricciones en la dieta demoran el envejecimiento precoz, extienden la esperanza de vida y protegen contra daños en el ADN, según un estudio que publica hoy la revista “Nature”.

Los científicos de la Universidad de Rotterdam (Holanda), que realizaron la investigación usando ratones, descubrieron que al establecer restricciones de un 30% en la comida que los animales consumían se triplicaba su esperanza de vida y se suprimían numerosos síntomas que aceleran el envejecimiento.

Además, los expertos encontraron que los ratones sujetos a una dieta retenían un 50% más de células nerviosas que aquellos que podían ingerir tanto como quisieran.

El director del estudio, Jan Hoeijmakers, y su equipo, afirmaron que algunas terapias, basadas en los efectos de las restricciones dietéticas, podrían ser usadas para tratar síndromes progeroides, enfermedades genéticas que causan envejecimiento prematuro y neurodegeneración.

Algunos de estos síndromes progeroides están causados por defectos en la maquinaria de reparación del ácido desoxirribonucleico o ADN, lo que conduce a un daño persistente en el mismo y acelera el envejecimiento.

Los investigadores advierten de que todavía está por confirmar si los efectos derivados de establecer limitaciones en la dieta de los ratones se pueden trasladar también a los seres humanos.

Recortar la producción y el consumo de carne en un 30% ayuda, según revela un nuevo estudio, a reducir las emisiones de dióxido de carbono y mejora la salud.

Usando modelos de predicción, investigadores británicos y australianos hallaron que mejorar la eficiencia, incrementar la captura de carbono y reducir la dependencia de los combustibles fósiles en las granjas no sería suficiente para cumplir los objetivos referidos a las emisiones.

Sin embargo, combinar estos pasos con una reducción del 30% en la producción ganadera en los mayores productores de carne y un recorte similar en la ingesta de este alimento redundaría en «beneficios sustanciales para la salud de la población» y recortaría las emisiones, añadieron.

El estudio descubrió que en Reino Unido, una ingesta de un 30% menos de grasas saturadas de origen animal en los adultos reduciría el número de muertes prematuras por enfermedad cardíaca en un 17% aproximadamente, lo que equivale a 18.000 muertes prematuras evitadas en un año.

Medical Xpress

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