Como comprar alimentos sostenibles y evitar el desperdicio

Como consumidores tenemos la oportunidad de transformar nuestro entorno, podemos ser un agente activo de la cadena de consumo y acercarnos más hacia la sostenibilidad. Una compra sostenible es una forma de afrontar nuestro consumo, buscando satisfacer nuestras necesidades mediante el uso eficiente de los recursos naturales, humanos y económicos

¿Qué características tienen que tener los productos para ser sostenibles?

En el mercado podemos encontrar muchos productos sostenibles, pero debemos detectarlos entre la mayoría de la oferta. Habitualmente están etiquetados (etiquetas sociales, medioambientales y energéticas), cuentan con una gran descripción en la que se referencia el origen, los impactos que genera el producto y su composición.

En algunos casos, estas características no aparecen, así que debemos valorar otros puntos como el envase, precio e incluso aspecto del producto. Por ejemplo, que no usen demasiado plástico, provengan de lugares próximos a la venta y con alguna etiqueta sostenible.

¿Cómo comenzar a comprar alimentos sostenible si no estamos acostumbrados?

El primer paso para la compra sostenible es la planificación. Analiza atentamente lo que sueles consumir y reduce las cantidades de aquello que siempre sobra o se estropea pronto, busca los productos que hemos descrito anteriormente y revisa siempre los alimentos almacenados en casa para evitar comprar de nuevo artículos que ya tenemos.

¡Este tipo de hábitos de consumo nos acostumbrarán poco a poco a ser más sostenibles!

6 consejos para hacer una compra más sostenible y evitar el desperdicio de alimentos

Hay algunos puntos interesantes que podemos hacer en nuestra vida diaria para luchar contra el desperdicio de alimentos desde nuestra posición como consumidores:

  1. Prepara lista de la compra y menú semanal. Cuando compramos sin lista o planificación, podemos llegar a comprar hasta un 40% más de lo que deberíamos. Pensar en lo que comeremos, no solo ayuda contra el desperdicio y el bolsillo sino que favorece una dieta mucho más equilibrada.
  2. Revisión de fechas de caducidad. Habitualmente disponemos en nuestras despensas y neveras de productos caducados o próximos a caducarse sin ser conscientes de ello, una revisión semanal nos ayudará a desperdiciar menos.
  3. Ojo con las ofertas. Las ofertas son muy suculentas en ocasiones y podemos ser tentados a comprar de más solo por el precio y eso propicia el desperdicio, valoremos concienzudamente lo que nos aporta la oferta.
  4. Cocina de aprovechamiento. Hay productos que suelen estropearse rápido, como las frutas y verduras. Son muchas las formas de reaprovechar estos productos: postres, compotas, mermeladas, fruta deshidratada, etc. En internet hay infinidad de recetas.
  5. Compras a granel. No siempre es posible, pero la compra a grandes cantidades reduce envases considerablemente el impacto del envasado, se pueden elegir las piezas y llevar solo la cantidad justa que nos haga falta.
  6. Donación de alimentos sostenibles. Las donaciones de alimentos suelen gestionar el excedente alimentario. 
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