Desaparece una de las maravillas naturales del mundo

Uno de los mayores atractivos turísticos entre Zimbabue Zambia está en peligro por una de las peores sequías del siglo. Las cataratas de Victoria se están secando y las espectaculares imágenes del agua cayendo por sus 100 metros de cascada forman ya parte del pasado.

Mientras los líderes mundiales no se ponen de acuerdo para detener el catastrófico calentamiento causado por las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas por el hombre, el sur de África ya está sufriendo algunos de sus peores efectos, con los grifos sin una gota de agua y unos 45 millones de personas necesitadas de ayuda alimentaria debido a las malas cosechas.

Zimbabue y Zambia han sufrido cortes en el suministro eléctrico, ya que dependen en gran medida de la energía hidroeléctrica de las centrales de la presa de Kariba, situada en el río Zambeze aguas arriba de las cascadas. Amplios tramos de esta maravilla natural de un kilómetro de largo no son más que piedra seca. El flujo de agua es reducido en otras partes.

Las cataratas Victoria son un espectáculo natural. Situadas en la frontera de Zambia y Zimbabue, constituyen un salto de agua del río Zambeze. Tienen una anchura aproximada de 1,7 km y 108 metros de alto. El rugir del agua cayendo a toda velocidad en esa enorme grieta las convirtió en una de las siete maravillas naturales del mundo. 

Ahora, ese «Humo que Truena» (nombre con el que los nativos bautizaron el lugar) se ha quedado en silencio y muchos miran hacia este rincón de África con el temor de que se convierta en un nuevo y devastador ejemplo de los efectos del cambio climático. 

La peor sequía en un siglo ha provocado una reducción sin precedentes del volumen de las cataratas Victoria, que durante décadas han atraído a millones de turistas por sus espectaculares vistas.

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