Ecosexo: sexo ecológico

Por: Carmen Uz. La crisis económica mundial ha destrozado muchas vidas. Y lo sigue haciendo, pero también ha impuesto prácticas que, pese a ser de sentido común, a menudo despreciábamos porque no éramos capaces de ver que el ritmo de vida que llevábamos se iba a detener en seco. Fotocopiar a doble cara, reutilizar bolsas, apagar las luces cuando no son necesarias… es ahora el pan de cada día en prácticamente todos los hogares y negocios, ¿pero alguna vez se les habían ocurrido ahorrar también mientras practican sexo? A mí desde luego no, y eso que soy de las que va por la casa apagando las luces. Pues resulta que también en esas lides se puede ser ahorrador.

El sexo es mejor con la luz apagada. Si utilizas algún gel lubricante, que sea orgánico. La ducha posterior, compartida, para ahorrar agua. Y el preservativo, al cubo de la basura en vez de al wáter.

Es una lección de sexo ecológico, más que nada, pero es curioso que nos acordemos de la ecología justamente ahora, con la que está cayendo.

Quien más y quien menos ha interiorizado la necesidad de ahorrar. Se percibe en cualquier detalle, incluso en las prácticas de los bancos, pese a que son de los pocos negocios que siguen creciendo. La entidad con la que yo trabajo hace meses que ha empezado a enviar hasta seis notificaciones de recibos en una misma hoja, tres por un lado y tres por otro, algo impensable hace tan solo tres o cuatro años, cuando inundaba a los clientes con cartas. Y algo parecido sucede con el recibo de la luz, que por el reverso nos informa de cómo ahorrar energía en una casa.

La obsesión, o más bien la necesidad, de ahorrar llega a todos lados. Son medidas de sentido común y que deberían hacernos enrojecer por llevar toda una vida despreciándolas. Otra cosa es si el sexo es mejor a oscuras o con luz. Ahí, para gustos.

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