Ecosexuales, ahora ellas prefieren a los que reciclan

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Por: Beatriz Rojo Polo

El cambio de roles entre hombres y mujeres en el siglo XXI ha desatado una frenética tormenta de búsqueda de referentes masculinos. Metrosexuales, übersexuales, transumers o bobos dejan paso al nuevo héroe: el ecosexual, un macho que usa bombillas de bajo consumo, se alimenta de comida biológica y ahorra agua. Nicolas Sarkozy, Brad Pitt o Rafael Nadal ya siguen el “modus vivendi” de las “3 erres”: reciclar, reutilizar y reducir.

El último prototipo de los acuñados para reflejar una tendencia de comportamiento masculino es el de ecosexual, cuya permanencia en el consumista mercado, ávido de nuevas corrientes, puede ser tan efímera como inamovible. ¿Han venido estos defensores del ecosistema para quedarse?

Hablamos de un hombre sensibilizado con la supervivencia y preservación de los recursos naturales, conscientes de la riqueza de la convivencia multirracial, que además no consumen alimentos transgénicos y se preocupan por el ahorro energético.

Y es que el color verde ya no tiene las tan manidas connotaciones negativas de hippie trasnochado y pesado cantamañanas. Ahora está de moda. Se lleva preocuparse por las especies en extinción o el ahorro de agua potable.


El ecosexual mostrará su desazón al hacerse patente el cambio climático ya que, como en la mayoría de estos fenómenos sociales, las primeras víctimas de la ecosexualidad se enmarcan en las altas esferas de la sociedad.

La gente normal no tiene tiempo ni ganas para preocuparse de cosas tan abstractas como el descenso de un par de grados en la temperatura de las pistas más elitistas de esquí.

El espectro de personajes en que los machos pueden mirarse se amplía con la incorporación de los medioambientalmente concienciados.

A este tipo de hombre no le enamorará tanto una minifalda mostrando unas piernas infinitas, como que el objeto de su deseo tenga los adecuados contenedores de reciclaje.

¿”Agent Provocateur” bajo el yugo del “No al PVC”?. Eso parece, según el reportaje de la revista estadounidense “Wired”, encargada de destapar el invasor “nickname” de los nuevos verdes modernos y seductores.

El chico del momento se preocupará de consumir alimentos orgánicos, exentos en su composición de plaguicidas, funguicidas u hormonas que atenten contra el Planeta, poniendo especial atención a la letra pequeña de los ingredientes. Aunque esta práctica no se reduce al campo estrictamente alimenticio, sino que lo extenderá a todos los niveles de su existencia: cremas, champús e incluso objetos, que no serán de plástico y sí de materiales reutilizables.

Asimismo, aprovecharán al máximo la luz natural, llegando a catalogar de “pecado mortal” en su decálogo de mandamientos el malgasto innecesario de energía.

Lo mismo les ocurre con el consumo de agua potable, que se debe hacer de modo responsable e inteligente: siempre duchas cortas, nunca baños y el grifo bien cerrado en procesos tan engorrosos como la higiene dental o el lavado de la vajilla.

Consideran también un sacrilegio la utilización de “sprays” (con contaminantes CCF) al igual que es una aberración tildar de “insignificante descuido” dejar la nevera abierta, uno de los agentes responsables de la ampliación del agujero en la capa de ozono.

No esperes a que el ecosexual venga a recogerte en taxi, él preferirá utilizar transporte público para moverse con conciencia social.

Además, hará gala de un civismo extremo. No será él quien deje que sus pertenencias vayan a parar a la vía pública, ni papeles, ni chicles, ni siquiera colillas. Nada de nada.


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