El Gobierno de Ecuador realizará una ofensiva diplomática en los países desarrollados para conseguir apoyo al proyecto Yasuní ITT, orientado a combatir el calentamiento global y la protección de la biodiversidad.
Esta iniciativa, responde a la política de Ecuador respecto a la conservación de unos 846 millones de barriles de petróleo crudo pesado en el subsuelo amazónico del Parque Nacional Yasuní, a cambio de una original fórmula de corresponsabilidad internacional.
Al no extraer esas reservas petroleras el país deja de percibir grandes ingresos, pero a cambio espera recibir una compensación equivalente a la mitad del valor del crudo no explotado del campo ITT (Ishpingo-Tambococha-Tiputini), para lo cual se creará un fideicomiso.
Ese fideicomiso tendrá el aval del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y que estaría listo al cerrar octubre o máximo las dos primeras semanas de noviembre. El objetivo es recaudar en 10 años unos tres mil 500 millones de dólares de la comunidad internacional.
Ecuador pondrá una cantidad similar, y con esos fondos se ejecutarán proyectos de desarrollo social para los pueblos amazónicos, empleo, educación, salud, vivienda, se mantendrán las áreas protegidas, los planes de reforestación y crearán nuevas fuentes de energía.
Ante la perspectiva de agotamiento del petróleo en estas regiones en los próximos dos decenios, el desarrollo en la Amazonía ecuatoriana de fuentes de energía eólica, hidráulica y geotérmica constituyen una apuesta para un mejor futuro.
Además de conservar la enorme biodiversidad de la zona y proteger a dos grupos indígenas que viven en aislamiento voluntario en esa región, se evitaría con el proyecto la emisión a la atmósfera de 407 toneladas métricas de monóxido de carbono que generaría el petróleo extraído.



















