
El aumento de las temperaturas por el cambio climático expande la malaria a tierras más altas, según un estudio de casos en Etiopía y Colombia realizado por científicos de las universidades de Denver (UD) y Michigan (UM), entre otras.
Se teme que lo mismo pueda ocurrir en zonas montañosas de Argentina. Las temperaturas más frías en las tierras altas de las regiones tropicales daban protección contra el parásito Plasmodium que causa esa enfermedad, porque su ciclo de reproducción se hace más lento y el mosquito anófeles, que es portador, tiene problemas para completar su ciclo de vida.
De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, cada año más de 220 millones de personas contraen el mal, y más de 600.000 mueren por ella. Las personas con malaria experimentan fiebre, escalofríos y malestares parecidos a los de la gripe. Sin tratamiento, los pacientes pueden morir.



















