El cambio de clima extremo aumenta la tendencia a la depresión

La tendencia a la depresión, el estrés y el abuso del alcohol y drogas pueden ser una consecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos como los ciclones o las sequías, sugiere un estudio publicado en medios locales de Australia.
El informe Un clima de sufrimiento: el costo real de vivir en la inacción frente al cambio climático advierte que la continuidad de eventos meteorológicos extremos han creado una inseguridad y ansiedad en los menores de edad a niveles comparables a la época de la Guerra Fría.

La actividad industrial y el incremento del uso de los medios de transporte y del consumo de energía son algunos de los factores desencadenantes de un incremento de las emisiones a la atmósfera de CO2 y metano, principales gases causantes del cambio climático. En pleno siglo XXI las consecuencias no se han hecho esperar y en este caso el dicho popular de «al mal tiempo buena cara» parece no haber marcado la filosofía de vida de la población.

Los efectos emocionales y psicológicos causados por los desastres naturales extremos pueden persistir por varios meses, e incluso años, y provocan un aumento en el consumo de alcohol y drogas, comportamientos violentos, ruptura familiar e incluso puede elevar la tasa de suicidio, explica el estudio.

Según apuntan los investigadores tras la larga sequía que afectó a las zonas rurales de Nueva Gales del Sur en 2005, en el sureste australiano, se incrementó en un 8 por ciento la tasa de suicidios en la región.
Si es que no se revierten los niveles de contaminación los eventos climáticos extremos aumentarán en frecuencia e intensidad.
Los desastres naturales no solo costaron a los ciudadanos australianos unos 9.000 millones de dólares australianos (unos 6.569 millones de euros) el año pasado, sino que dañaron el tejido social del país. Los efectos psicológicos y sociales causados en su zona tras una larga sequía seguida por inundaciones a principios de año, causando que muchos negocios quebraran y mucha gente abandonó sus comunidades. La angustia financiera también acarrea la angustia psicológica y lamentablemente, en algunos casos, suicidio, violencia doméstica y alcoholismo.

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