El Mundial de Qatar se ha presentado como el más sostenible de la historia. No lo es.

Desde antes de que empezara el Mundial de Catar 2022 ha sido polémico. Pero la violación de derechos humanos a poblaciones vulnerables como los migrantes y la comunidad LGTB en este país no son las únicas situaciones críticas que rodean a la organización de la cita mundialista. Un informe de la ONG Carbon Market Watch advirtió hace unos meses de los dudosos proyectos que hacen parte de los intentos de los cataríes de pasar por sostenible el evento que organizan.

Pero antes de entrar en detalle es necesario ir hacia atrás. Catar se comprometió a comprar 1.8 millones de créditos de carbono para compensar las emisiones asociadas con el Mundial, por lo que al evento lo han definido como “carbono neutro”. En palabras simples, la carbononeutralidad es cuando una organización, país, comunidad o incluso una persona compensa las emisiones de contaminantes, como dióxido de carbono, que generan las actividades que realiza.

Un medio para lograrla son los mercados de carbono, en los cuales se adquieren los denominados bonos o créditos que están asociados a proyectos que capturan o evitan emisiones de CO2. El informe de Carbon Market Watch reveló que el Comité Supremo de Catar, encargado de la organización del Mundial, estaría comprando “créditos de baja calidad”. ¿Pero qué significan en este caso los créditos de baja calidad? Por ahora, los que se han adquirido están vinculados con granjas eólicas en Serbia y Croacia.

El mismo informe de Carbon Market Watch señala otra falencia en todo esto. La Organización del Golfo para la Investigación y Desarrollo (GORD por sus siglas en inglés), que regula los mercados de carbono en la región, creó la empresa verificadora Global Carbon Council (GCC), que ha sido la encargada de aprobar los créditos que se compran en el marco de este Mundial. Pero tanto la GORD como la GCC cuentan con el mismo presidente, por lo que Carbon Market Watch cuestiona fuertemente su independencia. Aun así, el Comité Supremo ha defendido que se siguen requisitos estrictos para la compra de carbono, alegando que toda la información se encuentra pública en la página de la GCC.

Este tipo de controversias entran en lo que ha sido denominado como greenwashinglavado verde o ecoblanqueo. El greenwashing es una suerte de campaña de marketing que lo que busca es hacer parecer que estás abordando un problema o estás haciéndote cargo de una situación ambiental cuando en realidad no estás solucionando un problema de fondo. Puede ser aplicado al mundial, pero también a muchas cosas que pasan en el día a día: el uso de plásticos en compañías de carros que quieren decirnos que un carro es sostenible cuando en realidad usa combustibles fósiles, por ejemplo.

en la reciente cumbre climática, Sheikh Faleh, ministro de Ambiente de Catar, afirmó que el país “liderará” los estándares de cómo hacer un evento deportivo que sea amigable ambientalmente. Sin embargo, los índices de consumo y generación de emisiones de ese país también cuestionan sus intenciones climáticas, tal como lo muestra, entre otros, el Fondo Mundial para la Naturaleza.

El 28 de julio, que fue el día del Sobregiro o Sobrecapacidad de la Tierra, es decir, el día en que los humanos nos gastamos los recursos de 2022 y empezamos a vivir de recursos “prestados”. Un informe de WWF advirtió que el consumo de Catar equivale a nueve planetas como la Tierra. En otras palabras, esto significa que esa sería la cantidad equivalente de recursos que necesitaríamos si todos consumiéramos al ritmo de ese país. Por otra parte, por ejemplo, si consumiéramos como Yemen, necesitaríamos 0,3 planetas.

De los 1.5 millones de toneladas de CO2 que Catar debe compensar por el mundial, Carbon Market Watch advierte que apenas se han compensado alrededor de 200 mil. Por su lado, el Comité Supremo ha afirmado que hasta que no se acabe el Mundial no va a dar cuenta de las diferentes formas en que alcanzó tales compensaciones.

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