
La revolución ecológica de Boeing ya surca los cielos, aunque con tres años de retraso. El nuevo avión 787 Dreamliner del constructor estadounidense ha hecho su primer vuelo comercial entre Tokio y Hong Kong.
Lo más novedoso de este aparato es que está ensamblado con materiales muy ligeros y motores que reducen su peso para lograr un ahorro de hasta un 20 por ciento en el consumo y las emisiones de dióxido de carbono, y reducen en un 60 por ciento la contaminación acústica.
El Boeing 787 es además el primer avión comercial de tamaño medio capaz de cubrir rutas de largo alcance sin escalas y una autonomía de unos 15.200 kilómetros. El consorcio europeo Airbus intentará contraatacar con su también ecológico A350.





















