El teletrabajo, más productivo que el trabajo en la oficina

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Los «empleos verdes» ya no sólo están relacionados con instaladores de paneles solares o de turbinas eólicas. Convertirse en un teletrabajador también puede ayudar al medio ambiente.

El sentido común suele afirmar que quien se dirige cada día a la oficina estará más comprometido con sus tareas que aquella persona que realiza sus actividades desde casa a través de  Internet. Muchos suponen que la comunicación virtual es endeble, o que un trabajador no puede disciplinarse si no está en contacto directo con su jefe, pero eso está lejos de la realidad. Contrariamente a lo que suele creerse, un estudio (pdf) de la Universidad de Stanford reveló que los teletrabajadores son un 13% más productivos que sus compañeros que trabajan en oficinas.

La investigación fue realizada entre empleados de una multinacional china. Sus resultados indican, además, que quienes trabajan desde sus casas presentan un 50% menos de desgaste laboral y un aumento de su satisfacción laboral. Los empleados admiten distraerse con actividades de entretenimiento o tareas domésticas, pero esto no disminuye su productividad. Al contrario, se cree que una de las causas del aumento del rendimiento es que los trabajadores se ven librados del stress al poder permitirse momentos de distensión, y de esa manera pueden continuar trabajando con mayor eficacia.

Una reciente nota del Harvard Business Review se pronuncia en el mismo sentido. Su autor, el consultor de negocios Scott Edinger, afirma que los teletrabajadores optimizan el uso del tiempo y aprovechan al máximo sus oportunidades de comunicarse con sus compañeros. Los mensajes son concretos y el intercambio está centrado en los objetivos de cada tarea, por lo que pueden estar incluso mejor comunicados que los compañeros que trabajan en un mismo recinto.

Eso no es todo. En una encuesta de la agencia de noticias Reuters orientada a los negocios,  el 65% de los entrevistados respondió que cree que los teletrabajadores son más productivos ya que al tener horarios flexibles manejan mejor su tiempo. La compañía Cisco obtuvo datos semejantes en una investigación en la que consultó a 2.000 de sus trabajadores. El 69% de los encuestados afirmó que era más productivo cuando trabajaba de forma remota, y el 67% aseguró que la calidad general de su trabajo mejoró cuando trabajaba a distancia.

Tampoco es cierto que quienes trabajan en oficina no tengan distracciones. Siempre pueden navegar por la web, estar atentos al teléfono móvil, ir a buscar un café y distraerse con los compañeros de oficina. En cuanto a la relación con los colegas, es probable que en una oficina sea motivo de distracción, mientras que la comunicación a distancia está más centrada en asuntos laborales y ocupa menos tiempo.

La modalidad laboral que usa las tecnologías de la información y la comunicación para el desarrollo de las actividades diarias de los trabajadores, repercute benéficamente para las organizaciones, que aumentan su productividad y reducen sus costos fijos, para los trabajadores, quienes logran equilibrar su vida personal y laboral, y además genera impactos positivos en el medio ambiente.

Cada vehículo emite en promedio 2.3 Kg de dióxido de carbono por cada galón de gasolina consumido, lo que significa que por cada recorrido realizado en la ciudad se emite hasta 1Kg de CO2.

¿Qué pasaría si ya no tuviera que desplazarse hasta su oficina diariamente? La naturaleza lo agradecería con un profundo respiro.

De acuerdo con Bolt, multinacional de seguros, si toda la población de Estados Unidos adoptara teletrabajo suplementario, reduciendo a la mitad sus desplazamientos, se reduciría hasta el 37% del gasto de petróleo de todo el país.

Si te tratara no solo de proteger el medio ambiente sino el bolsillo de los trabajadores, reducir cada uno de estos desplazamientos equivale a ahorrarse entre $3.000 y $20.000 diarios en transporte público (dependiendo el número de recorridos y del medio elegido); además, por la misma vía se ahorra en alimentación y en vestuario, cuya producción también genera grandes cargas para la naturaleza.

Para las organizaciones el impacto ambiental positivo que genera adoptar modelos de teletrabajo se evidencia no solo en sus mediciones de huella de carbono y en sus indicadores de Responsabilidad Ambiental, sino que además los costos de administración de la planta física, como el consumo de energía y otros servicios públicos, se reducen en la medida que es posible disminuir el tamaño de las instalaciones, particularmente si se implementan modelos de ‘hot desking’ o escritorios compartidos.

Se mire por donde se mire, si las tareas a realizar son las adecuadas, el teletrabajo es beneficioso para la empresa, el trabajador y el medio ambiente. Los estudios sobre teletrabajo concluyen que el trabajador sale beneficiado porque se encuentra más cómodo, es capaz de conciliar su vida familiar y laboral, reduce estrés, ahorra dinero (porque no tiene que usar el coche o el transporte público a diario) y gana en productividad. Aunque la mayoría de la gente piense lo contrario, los estudios demuestran que los trabajadores son más productivos desde su casa. Además, cuando hay inclemencias meteorológicas o cualquier problema familiar, por ejemplo, un niño enfermo, los teletrabajadores no pierden su jornada y continúan con sus tareas desde casa.
La empresa también le saca partido a esta nueva modalidad de trabajo mediante una reducción de costes (electricidad, limpieza, agua…), aumento en la productividad de sus empleados y la buena relación con el trabajador, que en muchas ocasiones se traduce por la retención de un empleado valioso debido a los beneficios que éste encuentra en el teletrabajo.

Consejos para ser un teletrabajador ecológico

El teletrabajador ecológico puede ser clave para aumentar la práctica de las tres erres: en su labor diaria puede reducir el uso de materiales, energía, luz, agua, etc.; reutilizar los productos y evitar los de usar y tirar; separar de forma correcta los residuos para su correcto reciclaje, etc.

La adecuación del puesto de trabajo es uno de los primeros elementos que se deben tener en cuenta. La movilidad que implican las nuevas tecnologías permite, en teoría, trabajar desde cualquier punto: una plaza con espacios verdes, un lugar de la naturaleza… No obstante, si para llegar a estos sitios se utiliza el coche, el teletrabajo ya no será tan ecológico.

La opción adecuada para el teletrabajo diario sería un edificio ecológico o bioclimático. Si no es posible, se puede intentar acercarse a ese objetivo. Un ecoteletrabajador requiere espacios luminosos, como alternativa al uso de luz artificial. Cuando ésta sea imprescindible, deberia utilizar bombillas de bajo consumo en lugar de incandescentes. Airear la zona evita problemas de contaminación interior. La climatización de la estancia puede conllevar un gasto energético considerable. El aislamiento térmico de paredes y ventanas reduce este consumo. En cuanto a la vestimenta, se puede optar por ropa ligera en verano y más abrigada en invierno, para disminuir el uso del aire acondicionado y la calefacción.

Los espacios de cotrabajo son otra alternativa, en especial, para quienes prefieran estar acompañados. En estos locales de oficinas, varios teletrabajadores comparten gastos de luz, electricidad, agua, comida, equipos informáticos, Internet y hasta ideas. Para llegar a ellos y tener una menor huella ecológica, se puede optar por los más cercanos a casa para ir a pie o en bicicleta.

Los elementos materiales son otro factor importante. Cada vez es más fácil encontrar «ecomuebles» a precios asequibles y con diversos estilos. Los muebles de madera pueden llevar la etiqueta ecológica FSC. Otra opción es reutilizar mobiliario usado para alargar su vida útil. El sistema «cradle to cradle» cuenta con certificado para muebles de diseño sostenibles.

El ordenador y sus distintos «gadgets» son la herramienta básica. Numerosas tecnologías permiten trabajar desde casa. El esfuerzo de los fabricantes por ser más ecológicos aumenta y el teletrabajador puede fijarse en los modelos más respetuosos con el medio ambiente: sistemas de bajo consumo energético, como el «Energy Star», materiales reciclados y reciclables, etc. El ordenador reduce y hasta evita el uso del papel, que en este caso debería ser reciclado o elaborado de forma ecológica. Una buena idea consiste en contar con un equipo multifunción que aúne impresora, fotocopiadora y escáner para reducir equipamientos y gasto en papel. Siempre que no se utilicen, hay que apagar estos equipos (y cualquiera que funcione con electricidad), incluso el modo «stand-by», que consume cantidades importantes de energía al año.

Mantenerse en forma y con buena salud permitirá al teletrabajador ser más productivo. Los materiales ecológicos y una dieta equilibrada basada en frutas y verduras locales y de temporada contribuyen a este objetivo. La flexibilidad del teletrabajo permite a sus usuarios dar paseos, hacer deporte o ir a lugares naturales (como los periurbanos) en cualquier momento del día.

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