
La mayoría de la gente tira sus sombrillas rotas después de que una tormenta intensa las destruye. Pero para Catherine Charlot, estos restos despedazados son verdaderos tesoros.
Después de que el clima lluvioso azota la ciudad de Nueva York, Charlot llega a las calles para recoger sombrillas de las calles, estaciones de metro y basureros. Después los cose en su estudio en Brooklyn y así es como transforma la basura en moda.
Sus piezas únicas son todo, excepto desagradables.
Charlot crea vestidos de coctel muy chic, bolsas enormes y ropa para perros a partir de material de sombrillas y de otras telas recicladas para su línea de ropa Himane. Incluso, creó un vestido de novia empleando 15 sombrillas blancas.
Después de ver la película Breakfast in Tiffany’s, Charlot se inspiró para crear su propia versión del pequeño vestido negro, y pensó: “realmente me encanta ese vestido negro, pero no quiero hacer el mismo vestido”, y fue así como se le ocurrió la idea de trabajar con sombrillas.
“Tomé tres sombrillas y diseñé un vestido hermoso”.
Los meses húmedos ofrecen a Charlot una abundancia de telas. “En marzo, durante el mes de lluvia, recogí 237 sombrillas”, dijo.
El trabajo puede ofrecer situaciones interesantes. Una mujer que se acercó a Charlot mientras buscaba material en un basurero, la confundió con una mujer desamparada y le ofreció comida.
Pero a Charlot no le importa. Ella cree que está ayudando a reducir la cantidad de basura en las calles. “Creo que estoy haciendo mucho. Estoy ayudando de una forma importante porque todas esas sombrillas y todas esas telas terminarían en un basurero”.
Sus creaciones se venden, sobre todo, en línea. Los vestidos de sombrillas se venden en 200 dólares o más; la ropa para perros tiene un costo de 40 dólares, y las bolsas tienen un costo promedio de 150 dólares.
Es moda por una buena causa. Charlot dice que el 10% de cada venta que hace llega a una escuela que está construyendo en su país natal, Haití. La escuela, dice Charlot, será un lugar al que podrán llegar los niños para aprender algo positivo, para aprender a reciclar, cómo hacer cosas con sus manos y ser útiles para el futuro.
Mientras tanto, Charlot está comprometida con su causa y entrará con valentía a las calles de Nueva York en busca de sombrillas tiradas. “Seguiré haciéndolo, y reciclaré. Haré lo que pueda para hacer más sencillas nuestras vidas, quizás un poco mejores”.






















