
Claro que es cómodo el uso de pañales desechables, no hay que preocuparse por lavar, todo es mas rapido y sobre todo mas sencillo, para todos excepto para nuestro planeta. Como media los niños usan cinco pañales, o lo que es lo mismo, alrededor de 1.825 anuales. Las toneladas de basura que eso supone son un gran problema de contaminación a nivel mundial.
Teniendo en cuenta que un bebé promedio usará en la infancia entre 4.500 y 6.000 pañales, éstos representan entre el 3-4% de las basuras domésticas. Y el porcentaje no es sólo importante en los contenedores, sino también en el presupuesto: una familia gasta en estas prendas unos 1.400 euros durante los dos primeros años de vida de su pequeño, aproximadamente el 21% del gasto que genera un niño entre los 0 y 3 años.
Se calcula que por cada bebé se cortan unos 10 árboles y se generan cuatro toneladas de basura.
Estos motivos ambientales unidos a los económicos convencieron a María Dolores Rubio para montar su propia empresa comercializadora de este tipo de productos de una forma más sana y coherente. Así nació en 2003 Bebés Ecológicos , una compañía que apuesta por la protección de la naturaleza y por el comercio justo.
Esta empresa lleva varios años dando a conocer por toda España sus pañales ecológicos, que emplean algodón o fibra de bambú naturales, evitando así sustancias como el cloro, el plástico o las gomas sintéticas. Estos nuevos formatos son ya un artículo conocido en el Norte de Europa y Estados Unidos, pero apenas se han explotado en España o America latina. Ahora, la empresa almeriense se ha embarcado en un nuevo proyecto: el primer pañal ‘compostable’.
Bebés Ecológicos está trabajando con diferentes materiales para conseguir que, una vez usado, el pañal sea biodegradable y termine siendo asimilado por el entorno. Estos pañales tardan 14 días en desaparecer de la tierra, mientras que uno normal tarda de 200 a 500 años.
Los pañales convencionales, por su forma de adaptación y los tóxicos químicos que emplean son muy perjudiciales para la salud del niño, lo que tiene consecuencias para su sistema reproductivo. O sea que, además de producir una cantidad de basura descomunal, estamos haciendo que nuestros hijos sean más estériles.



















