Daño ambiental y disensos políticos

Editorial 13/12/10 Diario el Clarin:

La cumbre mundial sobre cambio climático realizada en Cancún volvió a dejar en evidencia el gran contraste entre los críticos diagnósticos sobre el deterioro del ecosistema planetario y la imposibilidad de arribar a consensos y compromisos que contribuyan a atenuar su impacto.

Existen intereses contradictorios entre los países desarrollados y en desarrollo, y dentro de ellos, entre los países que están dispuestos a controlar la emisión de gases contaminantes y aquellos que descargan esa responsabilidad sobre los otros. Para los primeros, se trata de reducir los niveles los niveles de consumo y cambiar su matriz energética. Para los segundos, se trata de orientar su crecimiento hacia un desarrollo sustentable. Hay una dificultad objetiva debida a la enorme desigualdad de responsabilidades por la contaminación y los costos de enfrentarla. Las negociaciones quedaron estancadas tras el fracaso de la anterior cumbre en Copenhague y no han prosperado, pese a los esfuerzos, en la realizada ahora en México. El impacto global afecta especialmente a nuestro país, tal como lo advierte el informe de Naciones Unidas presentado en Cancún sobre el derretimiento de los glaciares patagónicos. Esto se traduce ya en aumentos en las inundaciones y las temperaturas.

Las discrepancias insalvables entre las grandes potencias, y los escasos logros para mitigar los efectos del cambio climático dejan una vez más la impresión de que los gobiernos y regímenes internacionales siguen sin poder ponerse a la altura del desafío planteado.

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