Calentamiento global: Cuando el calor provoca frío

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Una de las consecuencias más impresionantes del calentamiento del planeta es el aumento de los eventos extremos inviernos cada vez mas frios y olas de calor cada vez mas intensas.

El cambio climático más pronunciado y rápido de la superficie de la Tierra en los últimos 50 años, prácticamente duplicó el de los últimos 100 años. En los últimos 100 años, la temperatura media de la superficie de la Tierra aumentó en 0,74°C. Si las concentraciones del gas de efecto invernadero en la atmósfera se duplican respecto de los niveles preindustriales, se produciría un calentamiento medio de unos 3°C. Los últimos años del decenio de 1990 y los primeros años del siglo XXI fueron los años más calurosos desde que comenzaron a registrarse esos datos en nuestros tiempos.

El aumento sostenido de la temperatura promedio en el planeta es una realidad indiscutible. Esto provoca una amplia gama de desequilibrios que se manifiestan en fenómenos meteorológicos extremos. Huracanes, ciclones, borrascas profundas y cambios abruptos en el tiempo son algunos ejemplos cada vez más habituales.

Es probable que temperaturas o lluvias inusuales ocurran en función del calentamiento global, incluyendo fríos intensos. Existen hipótesis que asocian la disminución de hielo en el Polo Norte con un aumento en la corriente de chorro o jet stream, que normalmente provoca muy bajas temperaturas cerca de los polos, y que podría alcanzar zonas más alejadas, como el norte de Estados Unidos.

El calentamiento global puede aumentar la frecuencia de las olas de frío y de las olas de calor porque cuando se modifica el balance energético de un sistema se cambia el punto de equilibrio. Esos aumentos y descensos bruscos de la temperatura son la respuesta que halla el sistema para volver a equilibrarse.

Tan extremos son los fenómenos que se están registrando que mientras Nueva York registraba -15,5 grados, la temperatura más baja desde 1896, se conocía que Buenos Aires, Argentina, había vivido el diciembre más caluroso de su historia, con temperaturas máximas promedio de 31,3 grados.

El avance de los desiertos y de los climas tropicales, o el retroceso de los glaciares, son otras manifestaciones. También que a los lagos les cueste mucho más congelarse y que el clima en zonas antes templadas empiece a parecerse al de las regiones tropicales.

Estas modificaciones climáticas se están dando a una velocidad inusitada en la historia de la Tierra. Tan rápido que puede ser catastrófico para muchos seres vivos, incapaces de adapterse a la velocidad de los cambios.

Es indudable que en los últimos cien años el mundo se ha calentado.

Aunque las temperaturas sean gélidas y nos haga pensar que lo que está ocurriendo es precisamente lo contrario, no hay que confundir el clima con el estado del tiempo.

Los escenarios regionalizados de cambio climático son las proyecciones de evolución del clima para el siglo XXI para diferentes supuestos de emisión de gases de efecto invernadero, así define la Agencia Estatal de Meteorología de España el dato a tener en cuenta para concluir que el tiempo es la variación climática que ocurre día a día o mes a mes. El clima, en cambio, es el estado del tiempo durante un período de 30 años y eso, afirman los expertos, es lo que está cambiando. Analizando lo que está sucediendo con las plantas a largo plazo, es evidente que un invierno frío no representa el final del calentamiento global.

Lo que hay que tomar en cuenta son las tendencias del clima a largo plazo, que son las que ofrecen evidencias más firmes sobre los cambios que ocurren en el clima. Debemos evitar las interpretaciones a corto plazo.

Calentamiento global, fenómenos meteorológicos extremos.

Los fenómenos extremos como las olas de frío o calor serán más comunes en el futuro. Según los expertos, una de las consecuencias del calentamiento global es precisamente la imposibilidad de hacer predicciones acertadas de uno a seis meses, debido a que el calentamiento global está interfiriendo con los patrones del clima, que ya no siguen su curso habitual.

Los modelos y simulaciones elaborados por el IPCC muestran que el cambio climático podrá dar lugar a un incremento en el número de los fenómenos extremos en el futuro. Así que el clima se esté calentando no significa que seguiremos viviendo gélidas temperaturas.

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