
El ideólogo y creador de esta original maravilla estética es el escultor Bruce Munro. La obra consta de 69 torres ubicadas en laberinto; cada torre está construida con 216 botellas de agua y, en conjunto, el trabajo artístico necesitó 69.000 metros de fibra óptica. Para completar la hermosura, las torres cambian de color en sintonía con determinadas partituras musicales.
Su claustro del siglo XIII cuenta desde principios de año con 69 torres construidas con más de 15.000 botellas de agua que iluminan y cambian de color en sincronía con la música coral. Y están llenas: 30 toneladas de agua rellenan toda esta infraestructura donde cada columna cuenta con 269 botellas. La iluminación es posible gracias a 69.000 metros de fibra óptica y proyectores LED. Toda la instalación, diseñada por el artista Bruce Munro, utiliza menos electricidad que la cocina de un hogar y ésta e obtenida por medio de paneles solares.





















