Coalición internacional llama a priorizar el financiamiento de un nuevo mecanismo financiero dedicado a combatir el cambio climático

La Alianza Global por Alternativas a la Incineración (GAIA), integrada por 635 miembros de 88 países, exigió a los gobiernos a apoyar de forma prioritaria a programas de prevención, reducción, reutilización, reciclaje y compostaje, conocidos como estrategias de Basura Cero, a través de los fondos destinados a mitigar el cambio climático.

Los recicladores informales ya brindan un servicio valioso en muchas partes del mundo. El nuevo acuerdo sobre el clima debería respaldar estos esfuerzos con apoyo financiero.

Las estrategias de Basura Cero tienen beneficios importantes para el clima, ya que conservan recursos, ahorran energía y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero.

El informe publicado recientemente por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), que reveló que el 42% de las emisiones de gases de efecto invernadero en EEUU guardan relación con las políticas de manejo de materiales. El informe reporta reducciones significativas de estas emisiones al aplicarse políticas destinadas a reducir la generación de residuos, reciclar y mejorar el diseño de los productos.

El informe “Oportunidades para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante prácticas de manejo de materiales y suelos” calcula que se podrían evitar emisiones equivalentes a 150 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) por año si se duplicara el porcentaje de reciclaje de residuos de construcción y demolición en ese país. Si se redujera a la mitad la cantidad de envases de productos se evitaría la emisión de 105 millones de toneladas de equivalentes de CO2 por año.

Los proyectos de quema de gases de los rellenos, de quema de combustibles derivados de desechos y otras formas de “valorización energética” de los desechos son incompatibles con opciones superadoras como la reutilización, el reciclaje y el compostaje, dado que directamente derrochan recursos que deberían ser reutilizados, reciclados o compostados, tales como papel, plásticos y restos orgánicos.

Invertir en métodos como la disposición en rellenos “sanitarios” e incineradores con “recuperación” de energía también representa una amenaza a la economía informal de reciclaje, y en particular a los recicladores informales. Los subsidios climáticos que se destinan a estos métodos de disposición ya están quitando a mucha gente su fuente de sustento, el reciclaje.

En lugar de apurarse para complacer a las grandes empresas, el nuevo acuerdo climático que esperamos se finalice en diciembre en Copenhague debería crear un nuevo mecanismo de financiamiento que apoye los esfuerzos de los recicladores, para proteger y formalizar sus actividades de reciclaje.

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