Cuenta atrás para el proyecto Yasuní

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Cuando el Gobierno de Ecuador presentó la Iniciativa Yasuní-ITT recibió los elogios de la comunidad internacional casi de forma unánime. Se trataba de una medida concreta para combatir el cambio climático: mantener indefinidamente sin explotar unas reservas de petróleo estimadas en 846 millones de barriles en el Parque Nacional de Yasuní, en la amazonía ecuatoriana y una de las reservas de la biosfera más importantes del mundo, y evitar así la emisión de 407 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera. Pero esta iniciativa, presentada por el Gobierno de Rafael Correa en 2007, acaba de entrar en una difícil recta final y corre el peligro de fracasar debido, precisamente, al abandono internacional.

Ecuador pide a los países la mitad de las ganancias que obtendría por su extracción, es decir, una compensación de 3.600 millones de dólares a pagar en 12 años. La propuesta del Gobierno ecuatoriano incluye dedicar los fondos principalmente a la promoción de energías renovables. A corto plazo, Quito se puso como meta llegar a los 100 millones en diciembre de este año, algo que a todas luces resulta ya imposible, sobre todo tras la reciente negativa de Alemania al proyecto. Es por ello que los responsables de la Iniciativa Yasuní-ITT están pidiendo al Gobierno ecuatoriano extender el plazo otros seis meses más antes de aplicar el plan B, es decir, la extracción de una parte del petróleo.

Duro golpe La decisión alemana, que argumenta en su temor a que esta iniciativa siente un precedente, ha sido un duro golpe para los responsables ecuatorianos. Y es que el país europeo se había comprometido el año pasado a entregar 60 millones de dólares anuales durante 13 años, lo que generó gran expectativa sobre el éxito de la propuesta verde de Ecuador. Aunque entre los grupos parlamentarios alemanes como el socialdemócrata y los verdes hay grandes defensores de la iniciativa, la posición del Gobierno de Angela Merkel es tan clara que se ha negado, incluso, a recibir a la jefa de la comisión negociadora de Ecuador para el Yasuní-ITT, Ivonne Baki. A los temores de Alemania, Baki responde: «La iniciativa es única, existen poquísimos países en donde se pueda aplicar algo similar, debería ser un estado con altísima biodiversidad, con pueblos en aislamiento y petróleo bajo tierra».

Ivonne Baki detalla que, hasta ahora, el fideicomiso Yasuní-ITT establecido entre Ecuador y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) hace un año ha recaudado dos millones de dólares, además de la propuesta de Italia de realizar un canje de deuda externa de unos 35 millones. «En unos meses calculamos que podríamos tener 40 millones», señala la responsable del proyecto. Por lo que la cifra de 100 millones parece muy difícil de lograr, a pesar de que el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, se comprometió ante Correa a llamar personalmente a todos los jefes de Estado de los países que podrían colaborar.

El Plan B El Gobierno de Correa planteó desde el inicio una doble estrategia. Siempre hubo un plan B que consiste en la extracción de petróleo en los campos Tiputini y Tambococha, que se encuentran fuera del Parque Nacional, y seguirá excluyendo el campo Ishpingo, dentro de él y ubicado en la zona del denominado territorio intangible por ser paso obligado de los pueblos en aislamiento voluntario. En los catorce pozos petroleros a perforar, el Gobierno estima que hay unas reservas de 461 millones de barriles. Los ecologistas consideran que este plan causaría un daño irreparable, ya que los campos de Tiputini y Tambococha están en la zona de amortiguamiento y son esenciales para la conservación del parque.

Baki ha pedido al presidente ecuatoriano que deje de hablar del plan B porque, según ella, «debilita los esfuerzos para conseguir recursos para el plan A». Sin embargo, Alberto Acosta, exministro de Petróleo que se alejó del Gobierno de Rafael Correa por diferencias en política ambiental, cree que el problemas es que «el plan B avanza más rápido que el plan A». En este sentido, Roque Sevilla, anterior integrante del grupo negociador, señala que ya está lista la empresa pública Petroamazonas que operará en el área y sigue la construcción de la refinería del Pacífico que se alimentará con crudo que se extraería del campo ITT.

l Ubicación. La reserva se encuentra a unos 250 kilómetros al sureste de Quito, en la provincia ecuatoriana de Orellana. Se extiende por 16.280 km² y fue declarada Reserva de la Biosfera en 1989 por la Unesco.

l Extensión. Comprende el Parque Nacional Yasuní (9.820 km²), creado en 1979, y la reserva étnica Waorani (7.000 km²), establecida en 1983.

l Indígenas. Dentro de la reserva viven indígenas en aislamiento voluntario de las etnias tagaeri, taromenane y también algunos waorani.

l Tesoro. El Parque Nacional Yasuní es uno de los lugares de más biodiversidad en todo el planeta. En una hectárea alberga al menos 655 especies de árboles. Esa cantidad de especies es más que las que hay en Estados Unidos y Canadá juntos.

l Especies. En una sola hectárea del bosque Yasuní hay 100.000 especies de insectos. El Parque contiene, al menos, 121 especies de reptiles, 556 especies de pájaros, 382 especies de peces en sus diversos ríos y 204 especies de mamíferos, algunas de los cuales, como el mono araña de panza blanca o la nutria gigante, se encuentran amenazadas.

l Petróleo. Las reservas de petróleo que hay debajo son el 20% de las que tiene Ecuador, fundamentales para un país en desarrollo.

¿En qué consiste la Iniciativa Yasuní-ITT?

l Valor ecológico. Fuera de los usos que tendría para el ecoturismo y la investigación científica, su valor en certificados de reducción de carbono sería de 7.188 millones de dólares (5.240 millones de euros).

l Acciones urgentes. La no prospección petrolera del Yasuní es imprescindible para el objetivo del Plan Estratégico acordado en la cumbre de Nagoya de 2010: «Tomar acciones urgentes y efectivas para frenar la pérdida de biodiversidad y asegurar que, en 2020, todos los ecosistemas sean resilientes y continúen proveyendo servicios esenciales, asegurando la variedad en la vida del planeta y contribuyendo al bienestar humano y la erradicación de la pobreza».

l Iniciativa Yasuní ITT. Consiste en dejar en el subsuelo las reservas de petróleo del bloque ITT (formado por los campos Ischipingo, Tambococha y Tiputini) equivalentes a 846 millones de barriles de petróleo a cambio de que la comunidad internacional abone en 12 años la mitad de los beneficios que obtendría Ecuador con su explotación, es decir, 3.600 millones de dólares.

l A corto plazo. El Gobierno ecuatoriano se ha fijado como meta llegar a los 100 millones de dólares en diciembre de este año, sin embargo, parece que van a tener que ampliar el plazo seis meses más. En caso de no lograrlo, Ecuador llevaría a cabo el plan B.

POr: Marta Martínez

2 comentarios en “Cuenta atrás para el proyecto Yasuní”

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