Emisiones de azufre a la atmósfera vuelven a crecer

azufre

El dióxido de azufre es un componente importante de la atmósfera. Cambia el balance radiactivo de la Tierra al regular la cantidad de energía solar que calienta al globo terráqueo.

El dióxido de azufre puede contrarrestar algunos de los efectos del calentamiento global impulsado por el dióxido de carbono, pero a cambio tiene la capacidad potencial de acidificar la lluvia, la tierra y los lagos.

El papel del azufre en el clima es complicado. En suspensión, puede dar lugar a partículas de aerosol, las cuales ayudan a formar las gotas de agua dentro de las nubes. De este modo, el azufre es capaz de alterar la cantidad de lluvia y afectar a la acidez de sus gotas. Las nubes formadas con ayuda de los aerosoles reflejan la luz del Sol, pero también lo hace el aerosol de forma aislada, aunque no llegue a formar nubes. Al llegar menos radiación a la superficie de la tierra, se reduce la cantidad de energía que absorbe el planeta.

Un análisis llevado a cabo por el equipo de Steven Smith, del Instituto Conjunto de Investigación sobre el Cambio Global, un centro ubicado en College Park, Maryland, y gestionado por el Laboratorio Nacional del Pacífico noroeste y por la Universidad de Maryland, Estados Unidos, sostiene que las emisiones de azufre a la atmósfera volvieron a crecer.

Para determinar cuánto azufre ha sido emitido desde el comienzo de la Era Industrial, Smith y sus colegas analizaron datos sobre las actividades que provocan emisiones de azufre, tales como la quema de carbón o de petróleo. Utilizaron datos de más de 140 países, que se remontaron hasta la primera década del siglo XIX.

Las emisiones globales subieron drásticamente entre 1850 y 1960, se estabilizaron, y en la década de 1990 disminuyeron. Sin embargo, retomaron su ascenso a partir del 2000. Aunque la contribución de los mayores emisores del pasado, América del Norte y Europa, ha seguido bajando desde la década de 1970, las emisiones de azufre están subiendo mucho en buena parte del resto del mundo. Especialmente es notable China, debido a su fenomenal crecimiento económico. En 2005, año hasta el que llegan los datos más recientes usados en este estudio, China era responsable del 28 por ciento de las emisiones de todo el planeta, mucho más que el 2 por ciento que aportaba en 1950

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