
En 2010, los españoles que posean una vivienda en propiedad y quieren alquilarla o venderla deberán empezar a plantearse conseguir una etiqueta que certifique su eficiencia energética. El comprador o el arrendador tendrá derecho a exigir este ‘sello verde’, que indicará el consumo de energía de la casa y será obligatorio para todos dentro de ocho años.
Actualmente, todos los inmuebles construidos desde noviembre de 2007 y los que desde entonces hayan sufrido rehabilitaciones o grandes reformas deben tener este ‘sello verde’, según estipula el Real Decreto 47/2007, por una transposición de una directiva europea —Directiva 2002/91/CE—. Pero, ¿en qué consiste y cómo se consigue?
El ‘sello verde’
Se podría comparar con las etiquetas de eficiencia energética que utilizan otros productos de consumo doméstico, como electrodomésticos, lámparas o automóviles. En este caso, existen siete letras y siete colores para determinar la clase energética de cada edificio, siendo ‘A’ la más eficiente y ‘G’ la menos. La valoración de esta escala se realiza en función del CO2 emitido por el consumo de energía de las instalaciones de calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación.



















