
Por: Maria Alejandra Vanegas
Aunque la estructura del hotel parece nueva, en realidad las instalaciones son parte de la antigua sede administrativa de la penitenciaría de la isla Gorgona, Colombia clausurada en 1984, sólo que fue remodelada y ajustada a los criterios ecológicos para respetar la naturaleza de este parque que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.
Sobre el techo de las habitaciones hay calentadores ecológicos que atrapan los rayos solares para poder recibir una ducha tibia.
Caminando hacia la el sur del hotel se encuentra la piscina de agua natural, cuyas orillas se pierden en un tablón de madera reciclada. Justo al lado de la alberca está el jacuzzi, que se mantiene prendido solo por lapsos de una hora con una planta de energía hidroeléctrica que se alterna con la antigua planta de la prisión para dar luz al hotel.
En el centro del hotel está la cancha de baloncesto que data de la época de prisión, allí los guardias y empleados administrativos jugaban en su tiempo libre.
Las habitaciones están decoradas con canastos tejidos en mimbre y las camas tienen tendidos de colores amarillos o naranjas encendidos. Muchos de los materiales del hotel son reciclados u orgánicos.
Pero Gorgona no es sólo descanso, uno de los atractivos de la isla son los paseos por los senderos ecológicos donde encontrará osos perezosos, micos carablanca, lagartos azules, más de 30 especies de reptiles y 147 tipos de aves. También puede visitar las playas vírgenes de Palmeras y Gorgonilla.
Si te gusta la historia, frente a la entrada del hotel, hacia la izquierda puede ingresar a las ruinas de la penitenciaría, entre las que se destacan la enfermería, el comedor, el lavadero, las celdas y el pasillo de la muerte por el que pasaron más de 2.000 presos que estuvieron en la prisión entre 1960 y 1984.



















