
Por: Andrea Perez
La ‘deforestación evitada’ (futura herramienta en la lucha contra el cambio climático por la cual un país obtendría derechos de emisión de CO2 -créditos de carbono- por su buena política de conservación de bosques) podría desplomar hasta en un 75 por ciento los precios de CO2 si se incorpora a los mercados de carbono y desbarataría los esfuerzos globales para frenar el calentamiento global.
Segun un estudio presentado por Greenpeace esta medida puede llevar a los países en desarrollo a desviar miles de millones de dólares de la inversión en tecnología limpia. Si estos países no obtienen incentivos para poner en marcha tecnología baja en carbono, a través de los mercados de CO2 y los fondos, las emisiones continuarán creciendo.
Por ello, Greenpeace cree que los mercados de carbón deberían limitarse a fomentar tecnologías limpias y renovables en sectores industriales clave, al tiempo que los países ricos alcanzan un compromiso adicional en torno a la deforestación tropical para ayudar a financiar la protección forestal en los países pobres. Así, apuestan por un nuevo fondo forestal que evaluaría los beneficios climáticos y en biodiversidad procedentes de los bosques de forma que se respeten plenamente los derechos de indígenas y nativos.
El informe muestra que países como China, India y Brasil podrían perder decenas de millones de dolares para inversiones en energía limpia si las medidas de protección de los bosques se incorporan a en un mercado ilimitado de carbono.
Así, la investigación concluye que se reducirían drásticamente las inversiones en tecnología limpia y renovables tanto en países en desarrollo como desarrollados; y generaría que las tecnologías más contaminantes continuarán desarrollándose y operando, lo que incrementaría a largo plazo el coste de la lucha contra el cambio climático.
Además, se provocaría una drástica caída del número y el valor de los créditos energéticos de modo que países como China o India obtendrían menos dinero de sus políticas de desarrollo sostenible. «Créditos forestales baratos suenan atractivos pero un examen minucioso muestra que son una opción peligrosa que no salvará los bosques ni ayudará a luchar contra el cambio climático. De todas las opciones actuales para financiar la conservación de los bosques puestas encima de la mesa, esta es la peor.
Greenpeace, contrario a financiar lucha contra deforestación contra deforestacion con carbono



















