Guia para el consumo responsable de alimentos

En ciertas ocasiones, la producción de algunos alimentos es sumamente contaminante; sin embargo, tú puedes cooperar para revertir este problema. A continuación, te presentamos cuatro pasos para convertir tu dieta, y tus adquisiciones, en unas mucho más amigables con el medio ambiente. Además de ser buenas para ti, serán aliadas del planeta.

La clase de alimentos que comemos influye tanto como el tipo de coche que conducimos en cuanto a la emisión de gases efecto invernadero. Una dieta responsable puede ayudar mucho a paliar las causas del calentamiento global.

Tanto la combustión de carburantes fósiles al producir los alimentos, como las emisiones de dióxido no carbónico asociadas a la ganadería y los desechos animales contribuyen al problema.

Durante el año pasado, la energía utilizada para la producción de alimentos supuso el 17% de todo el combustible fosil utilizado en Estados Unidos, y su combustión emitió tres cuartas partes de tonelada de dióxido de carbono por persona.

Esto representa aproximadamente un tercio de las emisiones de gases efecto invernadero causadas por el transporte de personas. Por otra parte, la ganadería y los desechos animales que esta actividad provoca, emiten también gases efecto invernadero no asociados a la combustión de carburante fósil, básicamente gas metano y óxido nitroso.

1. Elige alimentos locales

· Si conoces un mercado o un buen agricultor de alimentos producidos bajo los estándares de comercio justo, entonces ya estás un paso adelante. Si todavía no encuentras a este importante cómplice, no te preocupes, es muy fácil mantenerse en el buen camino.

· Comprar productos de agricultores locales ayuda a la preservación de las pequeñas fincas y terrenos sin desarrollar. Además, estarás apoyando a la economía de las familias que cosechan estas mercancías.

· No sólo el sabor de los alimentos locales y su contenido nutricional son mejores, sino que otro grandioso beneficio es que sabrás con exactitud lo que estás recibiendo, a diferencia de los productos que vienen de muy lejos (empaquetados).

· Éstos últimos difícilmente nos muestran todos los detalles acerca de los pesticidas, uso de suelo y las condiciones de trabajo con las que se obtienen.

· También puedes adquirir productos de fabricación local en el supermercado. Algunas tiendas están haciendo un esfuerzo para distribuir a los proveedores locales, incluso dándoles su propia sección.

2. Prefiere alimentos orgánicos

· Es común ver alimentos orgánicos en los supermercados. En general, éstos no contienen ingredientes químicos que podrían resultar dañinos, como fertilizantes artificiales y pesticidas.

· La etiqueta “verde” puede guiarte en tu camino. Para ser un consumidor responsable, te invitamos a realizar una investigación más a fondo acerca de las marcas orgánicas que te gustan y comprobar su historial ambiental.

3. Sirve productos de temporada

· Trata de evitar aquellos productos que no sean de temporada. Por ejemplo: los espárragos y las fresas en el invierno, pues deben ser traídos desde un lugar lejano donde se encuentran vigentes en determinado momento.

· Reducir el transporte aéreo y terrestre de alimentos que no son de temporada minimiza el uso de combustibles y la contaminación del aire.

· Si buscas ahorrar dinero y que tu bolsillo se mantenga al día, los alimentos de temporada siempre serán la opción más barata.

· Date una vuelta por el mercado cerca de la hora de cierre; seguramente encontrarás ofertas de agricultores que prefieren descargar elementos maduros que llevarlos de vuelta.

4. Compra carne y pescado responsablemente

· Realiza un poco de investigación para descubrir las especies de pescado que se cultivan o pescan utilizando prácticas responsables cerca de tu localidad.

· Comprar carne de pequeños agricultores que llevan a cabo prácticas sustentables en su producción, así como la reducción de la cantidad de ingesta de carne, puede ayudar de manera significativa al cuidado del entorno.

· Los productos de origen animal orgánicos son aquellos que no tienen hormonas y antibióticos adicionales, lo cual hace que sean realmente saludables pues no desbalancean nuestro sistema.

Fuente: Revista Equilibrio

1 comentario en “Guia para el consumo responsable de alimentos”

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