Investigadores desarrollan un envase plástico biodegradable que usan emplean derivados del petróleo sino aguas residuales

Young woman with bottle of water outdoors

Investigadores y cientificos trabajan en el proyecto PHbottle destinado a desarrollar un envase plástico en cuya fabricación no se emplean derivados del petróleo sino aguas residuales. El nuevo material será ciento por ciento biodegradable.

Fabricar una botella plástica biodegradable, sin recurrir a derivados del petróleo, ha sido un sueño largamente perseguido por fabricantes de envases de todo el mundo. Inventigadores del mundo trabajan  un proyecto denominado PHBottle que tiene por fin crear una botella de plástico fabricada a partir de los azúcares contenidos en las aguas residuales de la industria de jugos. Como si esto fuera poco, se prevé que el material tenga propiedades antioxidantes que permitan conservar por más tiempo la bebida que contenga y, por último, que se trate de un polímero totalmente biodegradable al finalizar su vida útil.

Para alcanzar esas metas, el proyecto PHBottle aplica los últimos avances en biotecnología, tecnologías del envase y microencapsulación. Con ello se busca dar respuesta a dos de las principales problemáticas actuales de la industria alimentaria: la gestión de sus aguas residuales y la generación de materiales biodegradables para sus envases.

PHBottle se encuentra en su fase inicial, que consiste en la identificación de las bacterias que generarán el plástico biodegradable. Para lograrlo, se las alimenta con los azúcares de las aguas residuales de la industria de jugos, lo que hacen que almacenen energía transformando los restos orgánicos de las aguas -del mismo modo que las personas convierten el alimento en grasas- en un polímero biodegradable: el PHB (Polihidroxibutirato). En la segunda etapa del proyecto que contempla dos instancias fundamentales: mejorar las propiedades del bioplástico obtenido en la primera fase y desarrollar los conservantes que se incorporarán a la botella para que alarguen la vida útil de los productos que contenga. En una tercera fase, este material reforzado y mejorado en sus propiedades se moldeará y será utilizado en plantas piloto de empresas plásticas que forman parte del consorcio del proyecto, y luego, en el proceso industrial de fabricación de botellas para jugos.

Así se cierra el ciclo que apunta a ser virtuoso: en el estadío inicial, se reciclan aguas que eran residuales y se convierten en materia prima. Durante la vida útil de la botella, se da respuesta a los consumidores de jugos que demandan alimentos con menor contenido de aditivos, ya que los conservantes los contendrá el envase y no la bebida. Y por último, al finalizar su vida útil, la PHBottle podrá ser descartada e incorporada en una planta de compostaje industrial para producir humus (abono), que será empleado en el enriquecimiento del suelo para el cultivo de frutales.

Los desafíos que deben afrontar no son pocos. Por un lado se apunta a lograr que el PHB, que es un plástico muy frágil y difícil de procesar, mejore sus propiedades con la incorporación de fibras que también sean biodegradables. En esta línea se están investigando fibras vegetales de tamaño micrométrico obtenidas de residuos agroindustriales y de procesos o subproductos de la industria alimentaria. Los objetivos son optimizar el proceso de obtención de las fibras, e incorporarlas al bioplástico con el fin de mejorar su procesabilidad, sus propiedades de barrera a los gases, y sus propiedades mecánicas. En simultáneo,  investigan y desarrollan los conservantes que estarán contenidos en microcápsulas integradas a la botella de PHB. Estos conservantes también son de origen natural y son los que generalmente se utilizan en los alimentos.

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