La ONU aboga por una revolución verde impulsada por una economía ecológica

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La Organización de Naciones Unidas (ONU) está promoviendo una revolución «verde» donde la economía ecológica impulse la agricultura y la tecnología.

El Estudio Económico y Social 2011 de la ONU dice que de no proceder en una dirección más ecológica, “se corre el riesgo de no cumplir su compromiso global de poner fin a la pobreza y evitar los efectos catastróficos del cambio climático y la degradación del medio ambiente”.

La economía ecológica, indica la organización, es un nuevo paradigma de desarrollo que puede garantizar la conservación del ecosistema mediante nuevos mecanismos de crecimiento.

La tecnología debe ser más eficiente y centrarse en energías renovables. A su vez, la tecnología agraria debe ser especial centro de atención en el desarrollo y tener como fin garantizar la seguridad alimentaria sin degradar los ecosistemas y el planeta.

La producción mundial de alimentos debe aumentar un 100 por ciento para 2050 y adoptar métodos más ecológicos para sostener una prevista población de 9 mil millones de habitantes, estimó Naciones Unidas en su estudio anual sobre tendencias económicas y sociales.

En su documento Estudio Mundial Económico y Social, Naciones Unidas se pronuncia a favor de que los gobiernos canalicen al año una asistencia de casi 2 billones de dólares (casi 1.3 billones de euros) a las actividades agropecuarias de pequeña escala y la reducción de daños ambientales.

Sólo se ha logrado a la fecha una fracción de ese objetivo pequeño de inversión mediante la canalización de 20 mil millones de dólares del fondos para el cambio del clima que administra el Banco Mundial a la asistencia de países en desarrollo.

Se busca con estos recursos que las naciones en desarrollo impulsen el uso de tecnologías energéticas limpias, las actividades agropecuarias sostenibles y otras iniciativas, según el estudio.

De acuerdo con el informe, la crisis alimentaria de 2007-2008 y las alzas de los alimentos “pusieron al descubierto problemas estructurales profundos en el sistema alimentario global” el cual propicia emisiones altas de carbono con el posterior calentamiento del clima, así como mayor contaminación en tierras y aguas.

Asimismo se indicó en el texto que 925 millones de personas, más de una de cada siete en el mundo, están desnutridas y casi todas viven en países en desarrollo. Dos tercios se concentran en siete países: Bangladesh, China, República Democrática del Congo, Etiopía, India, Indonesia y Pakistán.

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