La producción de energía nuclear no ha muerto, tristemente

Las aspiraciones al desarrollo de los países pobres, el irreversible progreso tecnológico y la espiral demográfica, espolean hoy la producción y demanda de energía, entre éstas la de origen nuclear, que no obstante tiene serias resistencias a pesar de los problemas con el agotamiento de los combustibles fósiles y la insuficiencia de las fuentes no renovables.
En las sociedades modernas la oferta y el consumo energético se incrementan vertiginosamente y condicionan la vida cotidiana y la evolución del medio ambiente a escala planetaria.

Pese a los avances en la esfera, mil 200 millones de seres en el mundo carecen de electricidad, lo cual hace necesario no sólo mayor producción con el aprovechamiento de las distintas fuentes, sino también una justa distribución.

Según expertos de Naciones Unidas, la energía existe en tres formas, en primer lugar las denominadas fósiles, como la hulla, el petróleo y el gas natural, responsables en mayor medida de los daños del medio ambiente por la emisión de anhídrido carbónico.
También están las de procedencia nuclear y las renovables, entre éstas la hidráulica, la solar térmica o voltaica, la eólica, maremotriz, así como la leña y otras.

No obstante el rechazo de sectores de la población en algunos países, la nuclear, la más utilizada luego de las de origen fósil – éstas representa más del 70 por ciento de toda la energía consumida en el mundo- recibe hoy nuevas propuestas de mayor uso y desarrollo, tanto del mundo industrializado como del subdesarrollado .

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, anunció recientemente la decisión de su país de colaborar en el desarrollo de la energía nuclear con Brasil, que utiliza también esa fuente y prevé su mayor empleo aún cuando posee abundante petróleo y otros tipos de energía, pero deberá responder por un accidente leve que no tuvo explicaciones suficientes, según Greenpeace.

Cada vez las economías emergentes y las del mundo subdesarrollado se interesan más por la instalación de plantas electronucleares, reconoce el Organismo Internacional de Energía Atómica (Oiea).

Más de 60 países, sobre todo de los que están en vías de desarrollo, han manifestado a esa agencia de Naciones Unidas su intención en desarrollar su programa nuclear propio, precisó hace poco la Oiea en China.

De ese grupo, 12 sopesan activamente su paso a la utilización de la energía nuclear.
China planea construir este año cinco centrales nucleares en las provincias de Zhejiang, Shandong, Guangdong y Hainan, según anunció la Administración Nacional de Energía, el organismo de planificación en esa esfera del país.

En 2008 la central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, en Japón, reinició las operaciones en uno de sus siete reactores luego de suspenderlas tras un fuerte terremoto en 2007, pero luego el maremoto a principios de este año levantó una ola de protestas mucho mayor.
La central Kariwa es considerada la mayor del mundo, en términos de energía generada. Globalmente los siete reactores suman una capacidad de 8,2 millones de kilovatios.
El interés por el uso de la energía nuclear crece asimismo en estados de África, el Medio Oriente y en América Latina.

Estados Unidos, uno de los países con mayor desarrollo y aprovechamiento de este tipo de energía, tanto por el volumen como por el número de plantas de que dispone, también anunció últimamente un nuevo impulso al aprovechamiento de esta fuente.

Según expertos, los motivos del renacimiento del interés en este tipo de energía hay que buscarlos en las reservas de petróleo que van menguando, las fuertes oscilaciones en los precios del gas y el crudo, así como las preocupaciones por el cambio climático y un aumento de la necesidad de energía.

Actualmente se encuentran en explotación 345 reactores en el mundo, mientras se construyen 15 en las naciones de la Ocde, y otros 23 fueron contratados con vista a futura edificación.

También la AEN afirmó que hay abundante y segura oferta del uranio necesario para la obtención de ese tipo de energía.

Según una publicación internacional, no pocas veces la población se muestra inquieta por la falta de transparencia de la información y abriga dudas sobre la seguridad que ofrecen las instalaciones.

En algunas naciones estos aspectos no siempre fueron abordados con el cuidado y la claridad deseables por las autoridades y los operadores de las centrales nucleares.
España y Alemania son los países que últimamente se han pronunciado por el rechazo de la energía nuclear, mientras abogan por el desarrollo de las fuentes renovables.

En algunos países vemos una combinación especialmente preocupante de viejos reactores, de operaciones mal manejadas o de autoridades de vigilancia con poca fuerza o que tienen una deficiente financiación.

Mientras, avanzan los trabajos y estudios para terminar la instalación y realizar los ensayos en 2018 del Reactor Termonuclear Internacional Experimental (Itel), que generaría una energía limpia e infinita.

Ese proyecto, a un costo de más de 13 mil millones de dólares y en el que participan un grupo de países del Norte industrializado y el Sur en desarrollo, utilizaría por primera vez con estos fines la fusión nuclear, técnica por dominar aún.

A diferencia de la fisión, es decir, la fragmentación del átomo para obtener energía, principio utilizado en las electronucleares, la fusión termonuclear pretende imitar lo que ocurre en el interior del sol.

Se trata de la fusión de núcleos de hidrógenos, en un proceso a altísimas temperaturas, y el volumen de energía que aportaría sería muy superior al de las actuales instalaciones.

1 comentario en “La producción de energía nuclear no ha muerto, tristemente”

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