En tan solo 15 años China tendrá centrales solares en el espacio

El concepto de recolección de energía solar en el espacio fue popularizado por el autor de ciencia ficción y divulgación de ciencia Isaac Asimov en 1941.

Pero ¿Cómo trasladar hasta nuestro planeta la electricidad generada a 36.000 kilómetros de distancia? China quiere hacerlo realidad, y para una fecha reciente: el año 2035.

Central espacial

Más allá de la ciencia ficción, la ciencia también ha hecho propuestas formales en la creación de centrales solares espaciales.

La primera de todas fue fruto del trabajo de Peter Glaser, quien a fines de la década de 1960 imaginó una forma de aprovechar la energía solar ilimitada en el espacio y transmitirla para su uso en la Tierra a través de microondas invisibles, una idea tan intrigante que el gobierno gastó 20 millones de dólares en estudiarla, solo para concluir que era todo demasiado complejo y caro.

Glaser, que como consultor de ingeniería privado desarrolló experimentos para la misión Apolo que puso a un hombre en la luna en 1969, escribió así para la revista Science en noviembre de 1968 un estudio publicado Power From the Sun: Its Future.

En su estudio, satélites almacenarían energía solar mientras orbitaban la Tierra de una manera que casi nunca estuvieran en la oscuridad, siempre iluminados por el sol. De varios kilómetros cuadrados de tamaño, los satélites tendrían conjuntos de paneles solares que capturarían la luz solar sin filtrar por la atmósfera (se aprovecharía así diez veces más radiación solar de la que llega a la Tierra), la convertirían en energía y luego transmitirían de forma inalámbrica a antenas receptoras en la Tierra. Generarían suficiente potencia para igualar la producción de varias centrales nucleares.

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