
La región tiene la reserva energética más grande del mundo. Si sumamos el potencial de reservas de gas, petróleo, hidroelectricidad, biocombustibles y energía solar y eólica, no hay ninguna región en el mundo que pueda compararse con nosotros.
Es la región más importante del mundo en lo que se refiere a la producción de alimentos, principalmente de carne y granos. Tenemos además gigantescas reservas de minerales, convencionales, como el hierro, y de nueva generación, como el litio. Tenemos también, tanto por el tamaño de la población como por las políticas de inclusión social que están aplicando nuestros países, la posibilidad, o mejor la realidad, de un mercado interno más que importante. Sur America tiene casi 400 millones de habitantes que se transforman en un gran punto de atracción. Cuenta con agua en abundancia y biodiversidad.
Es esta una región que tiene cierta homogeneidad cultural y lingüística, lo que hace que no estemos agobiados por tener que enfrentar tantas lenguas ni culturas diferentes. Es, además, una región de paz. Es probablemente la única región del mundo en la que los países no tienen armas nucleares, donde no hay conflictos entre los países hace un montón de tiempo. Y si hay algún conflicto sobre cuestiones fronterizas se pueden resolver fácilmente por la vía diplomática. Y, además -y esto es clave-, es una región de gobiernos democráticos, electos en elecciones libres y bajo observación internacional.
Uno puede estar en desacuerdo con el gobierno a, b o c, pero nadie puede decir que no fueron electos democráticamente. Eso le da a la región un peso demasiado importante.
Tenemos un gran potencial energético, pero todavía no tenemos una interconexión energética; tenemos un gran potencial económico, pero no tenemos capacidad de integración de nuestras infraestructuras. Necesitamos más carreteras, más puertos, más aereopuertos, no solo para integrarnos más, sino para tener una presencia más importante afuera.



















