Muere otro oso polar en una cárcel para animales

taco

Taco es una nueva víctima de los zoológicos, el oso polar que vivió durante más de 10 años en la cárcel del Zoológico Metropolitano en Santiago de Chile, un individuo al que le fue coartada su libertad y con ello los intereses que derivan de un ser, que sin rejas, puede desarrollarse y vivir plenamente.

Taco es una nueva víctima de los zoológicos, y otra que suma el Metropolitano, ya que en el año 2012 fue asesinado ‘‘Pampa’’, un tigre blanco que estuvo desde el 2007 encarcelado en ese lugar.

Lamentamos inmensamente la muerte de Taco. En general los animales que están en cautiverio y en centros de explotación que no son acordes con su espacio y clima natural pueden acortar su vida entre un 30 y 50%, o sea, posiblemente este animal pudo haber muerto por esos factores y no queremos un reemplazo.

Los zoos son prisiones en las que viven encarcelados cientos de animales con el objetivo de hacer disfrutar a quienes les visitan. En estas cárceles toda clase de animales con interés en ser libres son «expuestos» como lo son las obras de arte en un museo. Una visita a cualquier zoo es suficiente para darnos cuenta de que en ellos, la libertad es la gran ausente. Las jaulas, celdas y otros espacios más o menos reducidos son las «casas» donde se obliga a vivir encerrados a muchos animales, lejos de sus hábitats naturales e igual de alejados de una vida satisfactoria.

Animales como leones, tigres, ciervos, elefantes, etc. que normalmente recorren largas distancias en un corto periodo de tiempo buscando comida y que necesitan el contacto con otros animales como ellos, pasan los días aburridos y solos, o con no más de otro individuo de su propia especie. Sus conductas «habituales» son reguladas y eliminadas con regímenes de comida y apareamiento. El día a día en los zoos es monótono y repetitivo. En la mayoría de los casos no existe ningún tipo de privacidad ni estímulo, y por ello -al igual que ocurriría con nosotros- los animales sufren física y emocionalmente. Este padecimiento debido a la falta de libertad es algo tan evidente que en muchos zoos sólo hay que fijarse un poco para ver animales con trastornos psicológicos debido al estrés y la ansiedad que vivir encerrados les causa. Muchos de ellos manifiestan conductas estereotipadas, es decir, repiten monótonamente el mismo patrón de conducta o movimientos.

Si te interesa aprender sobre los demás animales (no olvidemos que los humanos también somos animales) hay mucho que puedes hacer por conocerles e incluso por ayudarles. En primer lugar no asistas a zoos ni a otros recintos donde sean expuestos y privados de libertad. Circos, acuarios, delfinarios, etc. son todas diferentes caras de la misma moneda: la explotación animal. Puedes aprender mucho de los animales visitando páginas en Internet, con documentales de vídeo, en libros y enciclopedias, etc. Pero quizás lo mejor para ellos es que aprendamos a respetarles y a reconocer que aunque seamos muy diferentes en algunas cosas, en lo importante (la capacidad para sufrir y disfrutar de nuestras vidas) somos iguales. También puedes ayudar a los animales haciendo que otros no asistan a esta clase de lugares, hablando con tus amigos y familiares sobre por qué no deben visitar los zoos, repartiendo folletos u otra información sobre especismo, ayudándonos a llevar a cabo nuestra labor, etc. ¡Hay muchas formas de ayudar a los animales y de hacer que ninguno acabe su vida en zoo!.

Fuente: La Tecera

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