Proyecto de ingeniería para predecir la nubosidad a corto plazo, similar al de las carreras de #F1

Por: M. CASTRO. La Fórmula 1 recurre a un complejo y costosos sistema de radar para predecir la nubosidad que va a llegar a un circuito y la probabilidad de que descargue lluvia. La ingeniería española TSK está desarrollando un sistema innovador que no tendrá nada que envidiar al de la F1 en precisión y que será mucho más económico. Se trata del proyecto de predicción meteorológica de nubosidad para plantas fotovoltaicas, mediante el que la TSK busca predecir con antelación de minutos las características de las nubes que aparecen por el horizonte y hacia dónde se dirigen. El objetivo, saber si van a pasar sobre la planta de energía fotovoltaica y cómo va a disminuir su rendimiento.

El sistema permitirá evitar las penalizaciones económicas que imponen algunos países a los productores de energía eléctrica por alteraciones bruscas en el suministro, un riesgo cierto en lo que se refiere a energías renovables como la fotovoltaica y la eólica. Se trata de un proyecto que combina tecnologías ya existentes y baratas para generar un alto valor añadido; la innovación no tiene por qué consumir grandes recursos de la empresa.

El sistema, que se está potenciando desde el departamento de Tecnologías de la Información de TSK, tiene tres claves. Por un lado, mediante una cámara panorámica de 360 grados y otras en el perímetro del campo solar que apuntan al horizonte. Mediante las imágenes que obtienen estos equipos se analizarán los colores de las nubes que se dirijan hacia la planta solar desde cualquier lugar. Eso permitirá determinar cómo van a oscurecer el cielo cuando pasen sobre la planta y por lo tanto, la disminución en el rendimiento de la misma. Ese método también podría utilizarse fácilmente, aunque no es el fin para el que se ha diseñado, para determinar las probabilidades de lluvia. En segundo lugar, se tendrá en cuenta el análisis de los vientos predominantes. Además, el sistema que se está desarrollando es inteligente, dado que en cada sitio que se ubique, irá ajustándose en función de la desviación de los resultados reales respecto a los que había pronosticado.

Esta innovación permitirá a TSK mejorar la rentabilidad de la planta de 26 megavatios que está construyendo en San Fermín (Puerto Rico), dado que la legislación de ese estado caribeño establece las multas citadas por variaciones bruscas en el suministro. Eso es lo que puede pasar, por ejemplo, si una central fotovoltaica que está produciendo a plena potencia se ve tapada por nubes densas. El sistema que desarrolla TSK permitirá ir reduciendo paulatinamente el suministro de electricidad para evitar una caída brusca cuando el cielo quede encapotado. También permitirá decidir cuál es la mejor orientación, en cada momento, para que los paneles solares capten la mayor cantidad de luz.

La planta de Puerto Rico será la primera que cuente con el sistema que está desarrollando TSK, que también podrá obtener rendimientos de la futura patente ofreciendo esa innovación a otras plantas fotovoltaicas del Caribe. La compañía espera que la potencial clientela para este nuevo desarrollo se amplíe a medio plazo, a medida que las penalizaciones por la caída brusca en el suministro se vayan extendiendo a otras zonas del planeta.

El sistema de predicción de luminosidad será uno de los hitos de la planta fotovoltaica de Puerto Rico, pero no el único. Se trata de la planta de mayor complejidad constructiva del mundo, dado que tendrá que soportar vientos huracanados de hasta 250 kilómetros por hora, inundaciones de hasta dos metros de altura y un nivel freático de un metro. La integración en el trabajo entre las distintas divisiones de TSK es lo que posibilitó que la ingeniería gijonesa se hiciera con este proyecto de 56 millones de euros. La planta entrará en funcionamiento a finales de este año. Lo hará con su nuevo sistema de predicción meteorológica, que ya están en fase de pruebas.

La construcción de plantas solares, tanto las fotovoltaicas como las termosolares, junto a proyectos de energía eólica, son una de las principales líneas de negocio de TSK, que tras haber desarrollado proyectos en España, se está volcando cada vez más en el mercado internacional. Los dos últimos proyectos adjudicados son sendas centrales termosolares en Sudáfrica y Marruecos.

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