Se destruye durante el lanzamiento el satélite destinado al seguimiento del CO2

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Recreación del satélite OCO en órbita terrestre. Imagen: NASA / JPL

El satélite destinado al estudio del clima Orbiting Carbon Observatory (OCO) de la NASA, que debía ser colocado en el espacio para trazar un mapa del dióxido de carbono en la atmósfera terrestre, terminó ayer hundido en el mar, cerca de la Antártida, luego de que el cohete que lo transportaba fallara.

El Observatorio del Carbono en Órbita, valorado en 278 millones de dólares, era el primero de la NASA dedicado a rastrear las emisiones de dióxido de carbono a escala global. Las mediciones del satélite debían ayudar a elaborar mejores modelos climáticos.

Los científicos iban a usar esa información para mejorar la comprensión de los procesos naturales y las actividades humanas que regulan la abundancia y distribución de este gas que contribuye al calentamiento atmosférico global.

La NASA no aclaró si financiará un nuevo Oco. Lo primero es investigar las causas de la pérdida del satélite, proceso que, si es obligado en todos los accidentes espaciales, en éste lo es más porque la misma empresa Orbital, responsable de construir y lanzar el Oco, tiene encomendado otro satélite de la NASA, el Glory, cuya puesta en órbita está prevista para el próximo octubre. Orbital ha realizado, desde 1994, con los Taurus ocho lanzamientos y ha fallado dos, el último en septiembre de 2001.

Se destruye durante el lanzamiento el satélite destinado al seguimiento del CO2

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