
Tesoro vital para la regulación del cambio climático, la República Democrática del Congo (RDC) es el quinto país con mayor biodiversidad del mundo. También es el que cuenta con más variedad de mamíferos y aves, y el tercero con más vida vegetal de África.
Los analistas consideran a la RDC como una de las más importantes para el futuro del planeta. Sin embargo, necesita un fuerte marco legal e institucional que garantice soluciones sostenibles para la conservación de estos recursos naturales inmensos, pero amenazados.
La RDC se ubica en el último puesto entre los 187 países incluidos en el Informe sobre Desarrollo Humano 2011, titulado «Sostenibilidad y equidad: Un mejor futuro para todos», que ofrece muchos motivos para ese bajo desempeño. Entre ellos, las falencias en materia de gobernanza, la recurrencia de los conflictos armados, particularmente en el este, inadecuados servicios ambientales y falta de inversiones públicas.
Las cuencas de los ríos Congo y Nilo, que nacen en la región de Kivu, en el oriente de la RDC, necesitan atención urgente para estabilizar los ecosistemas acuáticos y terrestres.
El desplazamiento de cientos de miles de personas a raíz de sucesivas guerras ha ejercido presión sobre bosques y ríos, dado que la población local busca refugio y un medio de supervivencia.
Los grupos armados han contribuido directamente con los daños ambientales, a través de la caza furtiva y de la minería y la tala sin regular.
Sin embargo, es posible revertir esta tendencia.
Pero el ambiente de la RDC está seriamente amenazado por el previsto aumento de la explotación minera y petrolera en los años venideros. El oriente del país, particularmente la región de Kivu, goza de abundantes aguas y lagos, que incluyen las ricas reservas pesqueras del lago Tanganica.
La región también es rica en petróleo, metano, coltán, oro y diamantes. Pero tiene necesidades especiales de protección ambiental debido a la recurrencia de los conflictos armados. Las guerras han brindado una fachada para que los grupos armados exploten valiosos minerales y muchos tipos de madera sin respetar ninguna regulación.
El país ya siente los efectos de la destrucción ambiental. Esta se manifiesta en la degradación de los bosques y la erosión del suelo, que se ven agravados por las consecuencias del cambio climático en la cuenca del Congo, con intensas olas de calor e irregularidades en la duración de las temporadas lluviosa y seca.
Este artículo es parte de una serie apoyada por la Alianza Clima y Desarrollo (CDKN).



















