Los pedos de los dinosaurios contribuyeron al cambio climático

Sauropod dinosaurs

La mayor parte de la comunidad científica coincide en que el cambio climático existe. Eso sí, no todos están de acuerdo en que éste tiene lugar por primera vez en la Tierra en el siglo XXI. Muchos investigadores creen que forma parte de un ciclo del planeta, pero un calentamiento que se ve acrecentado por la acción, contaminación y mano del hombre. Con todo ello, un equipo de científicos de universidades de Londres y de Glasgow, en Inglaterra, han demostrado que el calentamiento global en la era prehistórica fue consecuencia, en gran parte, de los gases intestinales o pedos de los dinosaurios.

Para ello, en un estudio publicado en ´Current Biology´ y recogido por la BBC, los expertos estudiaron la digestión de estas criaturas con el objetivo de averiguar la cantidad de metano que expedían. Sí, el metano es un gas contaminante, de efecto invernadero, que en el la actualidad lo emiten principalmente las vacas y en el pasado lo hicieron los dinosaurios. Sí, las vacas contaminan y acrecentan el efecto invernadero, aunque pueda parecer mentira.

Así, el estudio ha desvelado que las vacas despedían hasta diez veces más cantidades de gas metano, con lo que su contribución al cambio climático fue enorme. En concreto, el metano es uno de los principales agentes causantes del efecto invernadero por no permitir que la radiación solar se disperse en la atmósfera. Como ocurre en muchas especies de herbívoros, los microbios que producen este gas de efecto invernadero les ayudaban a hacer la digestión mediante la fermentación de la comida que ingerían, que se produce de forma natural en el estómago de los animales y es la causa de las emisiones de metano.

Pero, ¿cómo llegaron a este hallazgo? Los fósiles hallados muestran que fueron los responsables de la emisión de más de 520 millones de toneladas de metano todos los años. ¿Cómo alcanzaron esta cifra? Estos dinosaurios eran muy diversos y debieron expandirse por amplias zonas, convirtiéndose en una especie clave en muchos ecosistemas tanto durante el Cretácico como durante el Jurásico. La cifra, aseguran en este artículo, es comparable a las emisiones totales de metano que se generan en la actualidad.

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