Cómo gestionar la millonaria ayuda al cambio climático

Científicos dieron a conocer recomendaciones para gestionar los miles de millones de dólares destinados a ayudar a combatir el cambio climático en los países pobres, de manera de evitar problemas en los programas de ayuda.
Las promesas de ayuda para el cambio climático son tan importantes como el Plan Marshall para encaminar la economía de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, pero si (esos fondos) no se administran bien se podría perder mucho dinero y mucha gente podría no obtener la ayuda que necesita.

Entre las recomendaciones, se incluyeron evaluaciones permanentes e independientes que aseguren que la ayuda para el cambio climático no es sólo una transferencia de recursos de otros programas existentes, sino fondos nuevos.
También instaron al nombramiento de auditores independientes de organismos externos para supervisar los gastos y controlar los excedentes, así como al uso de métodos científicos para elegir los proyectos.

El año pasado en Cancún los líderes mundiales prometieron 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020 para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático y mitigar los daños. Otros 30 millones de dólares en fondos «de vía rápida» fueron comprometidos a partir de 2012.

Si esta masiva ayuda se gasta inútilmente o de forma ineficaz, los donantes se decepcionarán mientras el clima global se vuelve más peligroso para aquellos que menos pueden enfrentar sus consecuencias.

Los investigadores, entre ellos Milind Kandlikar y Zerriffi Hisham, todos de la Universidad de British Columbia, decidieron plantear la cuestión después de darse cuenta a principios de este año de que ha habido pocos controles y balances en los fondos dedicados al cambio climático.

Agregó que tanto él como sus colegas esperan que este tema se plantee en la cumbre sobre el clima de la ONU en Durban, Sudáfrica, a finales de este mes.

Los investigadores mencionaron cómo desastres ambientales pasados recibieron una avalancha de donaciones, y el dinero se gastó en publicidad encaminada a mostrar al público internacional que las agencias estaban «tomando medidas».

El sistema de ayuda internacional está plagado de problemas, y sumar otros 100 millones de dólares al año, básicamente duplicando los fondos, podría acabar empeorando las cosas.

El estudio citó un ejemplo de Kenia de cómo el uso de evaluaciones científicas puede ahorrar mucho dinero. Los investigadores demostraron que dar a la gente mosquiteros para combatir la malaria era mucho más eficaz y más barato que utilizar costosos métodos para acabar con la enfermedad.

Aplicando esta experiencia a la ayuda para el cambio climático se podría usar un estudio para decidir si contratar ingenieros para construir barreras de alta tecnología, o contratar a trabajadores locales para plantar mangles en la costa.

El tema cobra especial importancia porque los problemas financieros mundiales amenazan con desbaratar los planes de ayuda al cambio climático.

El jueves en Londres, los consultores de Ernst&Young advirtieron de un déficit de financiación de unos 45.000 millones de dólares en el plan de ayuda si se empeora la criss financiera y económica en la zona euro.

«Los gobiernos ya no pueden permitirse los niveles previos de inversión de conformidad con las medidas de austeridad actual», indicó un comunicado de Ernst & Young.

En una advertencia sobre la necesidad de los países a adaptarse al cambio climático y mitigar los daños, Ernst & Young también señaló que sólo 18% de los ejecutivos encuestados pensaba que las próximas conversaciones de Durban llevarían a un acuerdo sobre el cambio climático.

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