Competencia de balsas construidas con material reciclado

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Por: Netzahualcoyotl Ceballos
Nadie imaginó que la basura fuera a convertirse en un concurso.

La imaginación fue lo que sobró a casi 60 alumnos del Instituto Tecnológico de Mazatlán, que con materiales que regularmente se etiquetan como basura, armaron 11 balsas para competir en la Primer Gran Balseada.
Una escuela completa dirigió la mirada hacia el Estero de la Sirena, donde los jóvenes compitieron por no hundirse y llegar en primer lugar.

«Queremos demostrar a la comunidad que los materiales no siempre son basura, todo lo que pudiera ser basura lo podemos reutilizar de otra manera», explicó Juan de Dios Rodríguez Espinosa, jefe del departamento de ingenierías.
«El otro objetivo es fomentar el trabajo en equipo, promover la integración de los alumnos. Vemos que siempre se quieren pasear en las lanchitas, intentamos tratar de aprovechar esa energía que tienen».
La Bicentenario, fabricada con 10 cubetas de plástico unidas con fibra de vidrio y agrupadas con transversales de madera, y finalmente coronada con una silla, fue la más veloz de las balsas al llegar en primer lugar.
Desde luego, ganar no fue facilidad: la Bicentenario fue seguida de cerca por Queen Mary Alterado, con quien tuvo pequeños roces antes de terminar una competencia atestiguada por el resto de estudiantes, desde la orilla.
«¡Vamos! ¡vamos!», gritaba un joven para estimular a los tripulantes de una balsa que agonizaba a punto de hundirse.
El tercer lugar lo alcanzó Fuerza Naval, dejando atrás a El Arca de Noé, La Vieja Betsy, La Jota y al resto de las embarcaciones creadas con plásticos, maderas, hojalatas… cualquier cosa que pudiera convivir con el agua y que pasara como basura.
«El fin era llegar primero, y ganamos», dijo un integrante de Bicentenario.
Dentro del encuentro también se calificó el diseño, además de la capacidad de flotar sobre el agua.

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