El acuerdo de París un débil y frustrante compromiso con la humanidad

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Hay quienes dirán que es preferible un pacto débil a la ausencia de uno. La verdad sí, pero se ha perdido probablemente la última oportunidad de salvar al planeta

El 12 de diciembre de 2015 quedará para la historia como el día en que representantes de 195 naciones lograron un acuerdo global para hacer un frente común contra el cambio climático.

La adopción de un tratado internacional llega después de casi 60 años desde que se dieron las primeras señales científicas del desajuste climático y tras veinte años de intentos diplomáticos fallidos.

Sin embargo la falta de ambición del acuerdo para limitar la temperatura del planeta, la falta de mayores compromisos de financiación por parte de los países desarrollados y que se eliminara del acuerdo la posibilidad de reclamar derechos legales por afectaciones climáticas son temas fundamentales que quedaron en el limbo.

Cinco relevantes científicos climáticos denunciaron que el contenido del último borrador del acuerdo de la Cumbre del Clima de París es “inconsistente” con el objetivo que persigue: evitar un aumento de temperatura superior a dos grados a finales de siglo y tratar de que no supere el 1,5.

“Nuestra frustración es que los compromisos propuestos por los países para cumplir esa metas son absolutamente insuficientes e inconsistentes. El acuerdo sobre la mesa es un documento entre débil y peligroso, muy alejado de una agenda para salvar la humanidad”, dijo Hans Joachim Schellnhuber, director del Instituto Potsdam de Estudio del Impacto Climático de Alemania.

En la misma línea se pronunciaron los otros cuatro reputados científicos climáticos presentes: Johan Rockström, director del Centro de Investigación sobre la Resiliencia de Estocolmo, y Steffen Kallbekken, director del Centro Internacional de Políticas Energéticas y Climáticas.

Idéntica postura mantienen Kevin Anderson, director del Centro Tyndall de Investigación Climática, y Joeri Rogelj, científico del Instituto de Análisis Climáticos.

Los investigadores fueron claros: para lograr el objetivo fundamental que los países se proponen con el acuerdo del clima de París, tratar de que la temperatura no supere los 1,5 grados, “la economía mundial debe de estar descarbonizada en 2050″ y para que no aumente más de dos grados las emisiones deben disminuir al menos un 70 % en 2050 respecto a niveles de 2010.

Esa referencia a una reducción del 70 % de las emisiones mundiales en 2050 aparecía en el texto de acuerdo hasta ayer y era defendida por la Unión Europea y los estados más vulnerables al calentamiento, pero fue eliminada del último borrador.

“Si queremos estar a salvo de los graves riesgos del cambio climático necesitamos la descarbonización total de la economía en 2050, y que los países se pongan a trabajar desde el lunes en hojas de ruta nacionales para lograrla”, subrayó Schellnhuber.

“El objetivo que persiguen los países se puede lograr, pero no esperando a 2020 (cuando entraría en vigor el acuerdo de París) sino reduciendo las emisiones entre un 10% y un 15 % antes de esa fecha, poniéndoles pico en 2020 y caminando hacia emisiones cero a mitad de siglo”, agregó Schellnhuber.

Fin a la quema de combustibles fósiles

Los científicos consideran que para ser consecuente con su finalidad el acuerdo necesita hablar de poner fin a la quema de combustibles fósiles, ya que el 90 % de las reservas deben quedarse bajo tierra para que la temperatura no aumente más de dos grados.

Recordaron que si la temperatura rebasa los 1,5 grados “la capa de hielo de Groenlandia desaparecerá completamente. No podremos contener el aumento del nivel del mar y los arrecifes de coral quedarán seriamente dañados”, por lo que es mejor fijarse este límite que el de los dos grados, explicó Johan Rockström.

También coincidieron en que el acuerdo de París es “más débil” que el que los países se propusieron, sin éxito, lograr en Copenhague.

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