
Por: Rosa Rivas
El periodista británico Charles Clover (Sunday Times, The Daily Telegraph) estaba harto de escribir malas noticias: el atún rojo en extinción, malas artes de sobrepesca que arrastran la vida del mar… Así que se convirtió en activista.
En The end of the line, primero un vehemente libro y luego un impactante documental, alertó de la crisis del mar. Como su apetito solidario quería más creó una web, Fish2fork.com. El objetivo: evaluar restaurantes según la sostenibilidad del pescado y el marisco que sirven y pinchar las conciencias de los consumidores para que exijan conocer el origen y modo de captura del producto.
El sistema de calificación incluye raspas rojas, que llegan a cinco en caso de alerta. Los recomendables lucen peces azules, también con cinco como máximo: «Son restaurantes donde comer con la conciencia tranquila».
Bacalao, anguila, rape, merluza, lenguado y anchoa son algunos de los pescados que más gustan pero que más riesgo tienen. Dada la actual situación, hay que dar un no rotundo al consumo de atún rojo



















