Fukushima evidencia la falsedad de los mantras de la mafia nuclear

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Está claro que el lobby nuclear, ha pretendido “renacer” ante la inestabilidad de los combustibles fósiles y la falta de apoyo hacia las energías renovables. Todo falso. Ni la energía nuclear es mas barata, ni las centrales nucleares son mas seguras. Pero todo lo que nos ofrecen es consumir, consumir y consumir. Toda disponibilidad energética es insuficiente, ante la demanda de consumo que necesita el modelo de vida desarrollado para continuar su espiral evolutiva. El llamamiento tendría que ser no solo de rechazo a la energía nuclear, sino: NO AL CONSUMO INSOSTENIBLE.

Por: José Larios Martón
En el 2009 el MIT, institución pronuclear, reconocía en una actualización de un profundo estudio realizado en 2003 sobre las posibilidades y condiciones que harían de las centrales nucleares una opción viable para actuar contra el cambio climático, que las nucleares no servirán, pues llegan tarde, para mitigar el Calentamiento Global poniendo a las claras que el mantra “la energía nuclear es una alternativa para frenar el cambio climático” es falso.

La tozuda realidad evidenciada en la construcción de la central finlandesa de Olikuoto pone en evidencia que el mantra de la “energía barata” también es falso.

Los hechos que se están sucediendo en Japón en la central de Fukushima tiran por tierra de nuevo otro mantra de la mafia nuclear ” las centrales nucleares son seguras”.

Por último, al igual que posteriormente al accidente de Chernobil, los gobiernos se apremian a repetir otro mantra “un accidente como este es imposible en nuestras centrales” y en este caso es una verdad que encierra, tras el lenguaje, una mentira: es verdad que un accidente idéntico no ocurrirá, lo que no impide que sea similar, más o igual de grave o que lo que falle tenga otro origen, en otra parte de la instalación, en centrales de diferente tecnología.

Porque las centrales nucleares son trampas mortales similares a las que aparecen en las películas de Indiana Jones en las que los dueños de las centrales, como Indiana, siempre se salvan y se llevan el botín, pero el templo, la central queda totalmente destruida. En este último caso el símil no es totalmente válido porque las personas y el resto de seres del entorno en un perímetro muy amplio bien pierden la vida o son sometidos a sufrimientos.

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