La biomasa, una opción para el hotel sostenible del futuro

Por: Miguel González de la Torre. El hotel del futuro debe ser lo más autosuficiente posible energéticamente hablando. Toda su demanda de calor y electricidad debería proceder de fuentes renovables como la biomasa, la energía solar, la geotermia, etc, que permitan que este mundo siga siendo sostenible. Esto no sólo repercutirá en un beneficio medioambiental, sino también en un beneficio económico para el empresario, dado que los mayores costes de este tipo de instalaciones se compensan con los menores costes de la energía. Los sectores con grandes consumos energéticos, como el hotelero, son los primeros que deben dar estos pasos. Actualmente, ya hay muchos casos de éxito y está demostrada la rentabilidad económica y ecológica de estas soluciones.

Un hotel que desee posicionarse como referente en sostenibilidad, y disminuir su huella ecológica y su impacto medioambiental con respecto al consumo de recursos energéticos, debe asegurarse de que las energías que utiliza son totalmente renovables. En concreto, para el abastecimiento de calefacción y agua caliente, puede optar por la instalación de calderas de biomasa. Éstas son una fuente de energía renovable, ya que el combustible es madera, y la madera tiene un coeficiente de emisión igual a cero.

Además, los combustibles fósiles están experimentando fuertes subidas de precio últimamente, ya que el precio depende de factores internacionales. Sin embargo, el precio de la biomasa (pellets, astillas, hueso de aceituna, etc.) es mucho más estable al ser un producto local y no depender del exterior, además de la gran cantidad de suministradores que se pueden encontrar en toda España.

El sector hotelero es un sector en el cual las calderas de biomasa automatizadas encajan a la perfección. Los hoteles suelen tener calderas de combustible fósil y su factura de calefacción y agua caliente es muy elevada en la mayoría de los casos. Su gran ventaja es que tienen infraestructuras para ubicar la instalación de la caldera. Para reducir la factura energética es posible sustituir las antiguas calderas de gasoil o gas por calderas de biomasa, ya que éstas funcionan de la misma forma que una caldera convencional o de combustibles fósiles (gas, gasoil o propano). Únicamente serán necesarias pequeñas adaptaciones en la instalación del cuarto de calderas, aunque en la mayoría de los casos se puede aprovechar prácticamente toda la instalación y control existentes, no teniendo en ningún caso que modificar la instalación de radiadores o suelo radiante del edificio.

Las soluciones de calderas de biomasa automatizados que se han instalado en este sector han generado a su vez nuevas oportunidades, porque sus usuarios ahora disfrutan de una calefacción y agua caliente (en algunos casos también piscinas climatizadas) limpia, muy económica y cuyos costes se han reducido considerablemente. Todo esto sin renunciar al confort y a los bajos mantenimientos que tenían en las calderas de gasoil.

Las calderas de biomasa cumplen el doble objetivo de utilizar un combustible totalmente renovable, sin reducir el nivel de confort proporcionado por otro tipo de calderas. Así que no suponen ninguna desventaja respecto de la utilización de combustibles convencionales, sino que además proporcionan un ahorro económico considerable y todo mientras se contribuye a la sostenibilidad tanto a nivel local como global.

A pesar de que este tipo de instalaciones exigen una mayor inversión inicial, ésta se puede amortizar, en instalaciones con consumos normales, en menos de 5 años. Por ejemplo, para una caldera de biomasa de 300 kW (bastante común en el sector hotelero), la inversión total para caldera e instalación puede llegar a 130.000€. Pero la diferencia de precio entre los dos combustibles hace que el gasto en combustible se reduzca a menos de la mitad pudiendo llegar con determinadas biomasas, como las astillas, a un ahorro de un 70-80%.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Ir arriba