La insostenibilidad y los desequilibrios sociales en la Tierra podrían solucionarse con la economía verde

La insostenibilidad en el uso de los recursos naturales de la Tierra que provocan desequilibrios globales y las desigualdades sociales en aumento son los dos problemas clave a nivel mundial que pueden tener como solución la respuesta de la economía verde, según el Observatorio de la Sostenibilidad en España (OSE).

En este documento, destaca que la insostenibilidad en el uso de los recursos naturales mundiales supera el 60 por ciento y que la humanidad está «sobrepasando o acercándose peligrosamente a los límites planetarios» que delimitan la capacidad de los sistemas humanos para utilizar los recursos naturales, «siempre necesarios» para el desarrollo y el bienestar de las sociedades.

En este sentido, recuerda que la huella ecológica de la humanidad excede la capacidad biológica de la Tierra en un 50 por ciento, la demanda mundial de energía primaria sigue creciendo, lo que elevó las emisiones de CO2 a un nuevo récord, estamos en la VI «gran extinción».

Además, insiste en que las desigualdades sociales van en aumento y que, por ello, la economía verde debe mejorar el bienestar humano y la equidad social, a la vez que reduce «significativamente» los riesgos ambientales y las escaseces ecológicas.

De este modo, el OSE apuesta por invertir el 2 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial en diez sectores clave porque puede impulsar la transición a una economía baja en carbono y con un uso más eficiente de los recursos.

Concretamente, estos sectores que considera «fundamentales» son la agricultura, la construcción, la energía, la pesca, la silvicultura, la industria, el turismo, el transporte, el agua y la gestión de residuos.

Asimismo, indica que cerca de 1.400 millones de personas viven en una pobreza extrema y que la sexta parte de la población mundial padece desnutrición, al tiempo que 1.500 millones de personas carecen actualmente de acceso a la energía eléctrica y otros 3.000 millones dependen de la biomasa.

Finalmente, el OSE insiste en que para hacer frente a la crisis ecológica, la pobreza y la nueva crisis sistémica, es «necesario» un modelo de desarrollos sostenible basado en una economía ecológica más ecoeficiente y competitiva que sea, a su vez, generadora de empleo verde estable y socialmente más inclusiva.

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