Las olas de calor son consecuencia del cambio climático

Los veranos extremadamente calurosos de los últimos años son, con muchas probabilidades, consecuencia del cambio climático, según afirman expertos en los «Proceedings» de la Academia estadounidense de las Ciencias (Pnas).

En las últimas tres décadas se han producido cada vez más anomalías en las temperaturas medias, sostiene el equipo liderado por James Hansen, de la Universidad de Columbia, y hablan de cambios «dramáticos».

Los científicos investigaron las variaciones de las temperaturas medias por estación en los últimos 30 años, una etapa en la que el calentamiento global se ha manifestado especialmente. Estos datos los compararon con la etapa entre 1951 y 1980, un periodo de «temperaturas globales relativamente estables».

Además de la tendencia general al calentamiento de la Tierra, se observa un nuevo fenómeno: veranos extremadamente calurosos. Entre ellos figuran por ejemplo las olas de calor como la de Francia en 203, Moscú en 2010 o el año pasado en Texas.

«Podemos decir con una elevada probabilidad que estas anomalías extremas no se producirían de no haber calentamiento global», escriben los investigadores.

En los últimos años se han producido este tipo de veranos extremos en alrededor del diez por ciento de la superficie mundial, señala el estudio. Frente a ello, en el período entre 1951 y 1980 este fenómeno sólo se dio en un uno por ciento de la superficie.

Los investigadores explican las anomalías en las temperaturas con el ejemplo de un «dado climático»: dos de sus caras, en rojo, significan calor; dos azules, frío y las otras dos, las temperaturas medias.

La probabilidad de que al tirar el dado salga una de las tres temperaturas es normalmente de un tercio. Pero el cambio climático hace que el dado cambie y tenga más caras rojas.

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