Panamá está tomando medidas para evitar el tráfico de madera

Panamá ha solicitado a la Secretaría de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) que incluya 91 especies de maderas duras (noble), en un esfuerzo por refrenar el aumento del comercio ilegal de madera, permitiendo la verificación del origen legal según las normas de la CITES.

Se trata de especies de ébano y palo de rosa, principalmente, cuya explotación abusiva con fines de tráfico ilegal preocupa a las autoridades de ambos países.

Por esta razón solicitaron a la CITES que las incluya en un apartado especial (el llamado «apéndice III» de la convención) que establece que todos los cargamentos transfronterizos deben contar con una autorización específica que certifica el origen legal de la madera.

Esto permite que se descubran posibles hechos delictivos en la extracción de las maderas y, al mismo tiempo, permite poner a disposición de los países exportadores e importadores información clave sobre su comercio.

Panamá solicitó concretamente ayuda a los otros 174 países que forman parte de esa convención para controlar mejor sus poblaciones nacionales de palo de rosa negro (también conocido como «cocobolo»), una especie que se encuentra en bosques tropicales secos desde México hasta Panamá.

El «cocobolo» es un tipo de madera muy apreciada para el uso marino debido a que es dura, hermosa y muy estable; así como en empuñaduras de armas, en palos de billar y en piezas de ajedrez.

También se le ha utilizado frecuentemente en cofres de joyas, incrustaciones, enchapados, en el mango de finos cepillos de cabello y para hacer bolas de bolos.

Además, esta madera resuena en caso de golpe, lo que la ha convertido en el material preferido para marimbas, clarinetes y xilófonos.

El secretario general de la CITES, John Scanlon, felicitó a Madagascar y Panamá por su decisión y les prometió el apoyo de su entidad en sus esfuerzos por controlar el comercio de madera.

Adelantó que las medidas de control que establecerán permitirán que ese comercio sea legal y dará la posibilidad de hacer un seguimiento hasta su origen, lo que garantizará su preservación y será beneficioso para las comunidades locales.

Se reconoce ampliamente que los bosques tropicales están sometidos a intensa presión debido a la tala y la transformación de la tierra. La FAO estima que el mundo ha perdido más del 0,8 % de sus bosques tropicales cada año entre 1980 y 1990. De 1990 a 2000, la pérdida anual de la cubierta forestal en muchos países tropicales siguió siendo considerable, en muchos casos superando el 1 % anual.

No hace mucho que la CITES ha comenzado a cubrir las especies maderables. Sin embargo, a medida que los taladores recorren las extensiones de bosques restantes y selectivamente talan maderas de gran valor, se ha incrementado el apoyo en favor de mejores controles, y la CITES se percibe como una organización que puede desempeñar una importante función. Los Estados miembros de la CITES ya han acordado incluir la caoba de América latina, el ramin de Asia sudoriental y la afrormosia de África en el Apéndice II.

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