«El ‘negacionismo climático’ es tan patético como lo es el del Holocausto

Negar el cambio climático, como lo pregona una corriente científica mundial, es igual que hacerlo con el Holocausto del que fueron víctimas millones de judíos. Existe una gran preocupación por lo que se califica una «fuerte ofensiva» en esa línea de negación, que se atribuye a «una visión lanzada en Londres por la industria del carbón y del petróleo» y por sectores estadounidenses del opositor Partido Republicano o vinculados al movimiento derechista Tea Party.

El ‘negacionismo climático’ es tan patético como lo es el del Holocausto o el de esos médicos que en el pasado, pagados por la industria del tabaco, declaraban en los diarios y la televisión que no estaba comprobado efectivamente que fumar cause cáncer de pulmón.

Esta nueva visión sobre el cambio climático no tiene «ningún respaldo científico serio.

Algunas de esas voces argumentan que los ciclos de aumento y disminución de hielo en el mar Ártico demuestran que el recalentamiento global continuo es un mito y que, por el contrario, habrá un enfriamiento planetario hacia el fin de este siglo.

Aunque esa opinión represente una «franja totalmente marginada» de la comunidad científica y relativamente pequeña de la opinión pública, ha tenido su estridencia y nunca está de más llamar la atención sobre eso.

El consenso existente sobre el aumento de la temperatura en tres a seis grados a fin del siglo XXI, y de las sequías o lluvias, entre otros eventos climáticos, que se sucederán cada vez más fuertes y frecuentes con sus consecuencias trágicas sobre las poblaciones.
Si no se revierte la actual curva de emisiones de gases invernadero, se corre el riesgo de llegar al final de este siglo con un aumento de la temperatura de 4,5 grados, que derivará en otros efectos como la liberación del gas metano del Ártico y del fondo del mar y la pérdida de la capacidad de absorción de carbono de los océanos y de las selvas tropicales.

Si el recalentamiento global se puede retroalimentar como un circulo vicioso catastrófico, no lo sabemos todavía, pero existe la posibilidad de un «infierno en la tierra» con el colapso de la agricultura, la extensión del hambre, las migraciones descontroladas, escasez de recursos como agua y tierra fértil, huracanes e inundaciones.

Tenemos una ventana de 20 a 30 años para prevenir esa catástrofe anunciada y viabilizar una economía de bajo carbono», entre otras con energías limpias.

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