
La tauromaquia, como cualquier actividad que se basa en la tradición y en supersticiones sin ninguna base, está rodeada de mitos y rituales más propios de tiempos del medievo que de principios del siglo XXI. Uno de estos ritos habla de las obligaciones que tiene un ganadero cuando uno de sus toros mata a un torero en una corrida.
El torero Víctor Barrio murió este sábado tras recibir una cornada en la plaza de toros de Teruel. Cuando ocurre un caso así, la tradición taurina estipula que el ganadero responsable del astado que ha acabado con la vida de un torero debe sacrificar a la madre del animal y toda su casta o familia (reata como es llamada en el argot taurino).
Definir las corridas de toros como un arte es un eufemismo que sirve a muchos para justificar lo que simplemente es una forma refinada de torturar a un animal.
El toro de lidia, el llamado toro bravo, ese animal considerado fuerte y peligroso y al que los toreros dicen enfrentarse en igualdad de condiciones, ya llega a la plaza desorientado y aturdido pues ha sido sometido a un encierro en un lugar pequeño y a oscuras.
Este hermoso animal suele ser maltratado antes de salir a la plaza para que pierda parte de su fuerza: recorte de los cuernos, inducción de diarreas, golpes, etc.
Todas estas acciones se realizan para debilitar al toro aunque cuando sale a la plaza parece estar llenos de vigor y fiereza e intenta saltar la barrera, esto es solo por que se ve deslumbrado por la luz y desorientado por los gritos de la gente que ha ido a presenciar su ejecución.
En las corridas de toros los toros son asesinados pero no son solo ellos los animales maltratados, los caballos que usan los picadores también padecen dolor al sufrir las embestidas de los toros, de hecho estos animales mueren después de participara en 4 o 5 corridas.
¿Igualdad de condiciones?
Los aficionados a las corridas de toros dicen que toro y torero se enfrentan en igualdad de condiciones, ya hemos visto que esto es totalmente falso pues el toro ya es maltratado antes de salir al ruedo, pero una vez en la plaza, sin mucha dilación, empieza la verdadera tortura con el fin de debilitarlo todavía más y que el “maestro” no tenga demasiados problemas para realizar una faena “brillante”.
¿Qué hacen para debilitar a este hermoso animal?
- El picador hace su aparición: su trabajo consiste en clavarle una lanza al animal en el lomo que le destroza los músculos y lesiona nervios y vasos sanguíneos.
Normalmente se realizan tres puyas y las lesiones producidas hacen que el toro se desangre poco a poco. - Las banderillas: se intenta clavar las banderillas en el mismo lugar dónde el picador ya ha herido al toro evitando que la hemorragia se detenga y consiguiendo de esta manera que el animal sufra un constante dolor y pérdida de fuerza.
Algunas banderillas tienen un arpón de hasta ocho cm., pero lo cierto es que aunque su gancho sea más corto el dolor causado debe ser terrible e insoportable para el animal.
El valor del torero
Una vez el toro ha sido picado y se le han clavado las banderillas ya está preparado para que el “maestro” se luzca.
El animal ya está cansado y las heridas que le han inflingido no le permiten levantar la cabeza de una forma normal. Este animal ya no representa ningún peligro para el torero que puede arrimarse para realizar lo que los entendidos llaman “una buena faena”
¿En serio creen que el resultado de la lucha entre toro y torero sería el mismo si el animal saliera al ruedo en plenitud de facultades?
¿Realmente el torero tendría el valor de enfrentarse a un toro que no hubiera sido previamente maltratado de una forma tan brutal?.














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